El concejal sciolista opinó de la decisión del intendente de bajar su candidatura a gobernador, y de la posibilidad de que busque reelegir a nivel local. Apeló a un viejo axioma opositor en la comuna: “Melchor Posse alambró San Isidro de tal manera que nadie puede entrar pero tampoco nadie puede salir”. Opinó que “la construcción de un proyecto provincial no es nada fácil”, y de refirió a los resquemores que pueden quedar dentro del oficialismo. Además se mostró optimista con la candidatura de Santiago Cafiero y dijo que aún es posible la lista de unidad en el peronismo.
Fabián Brest, concejal sciolista de San Isidro, fue un de los primeros que se mostró escéptico a la candidatura a gobernador de Gustavo Posse, hace un poco más de un año. Ahora, en diálogo con Radio Urbana, analizó el escenario político que se abre en San Isidro, con la posibilidad de que el intendente confirme en estos días que volverá a buscar una nueva reelección en la comuna.
Usted ya nos decía hace más de un año que no creía que Posse pueda ser candidato a Gobernador y que iba a insistir en reelegir como Intendente.
Como decimos los peronistas, la única verdad es la realidad, que terminó demostrando lo que yo decía.
¿Por qué usted nunca creyó que Posse pueda abandonar el distrito para seguir la carrera política en otro lado?
Desde que tengo uso de razón Gustavo Posse genera esta expectativa, y lo hace con una gestión de más de 30 años, con un equipo transferido por su padre en la década de los 90 y con sus cuatro gestiones consecutivas. Imagínense 30 años de gobierno con los Posse, que genera hacia adentro aspiraciones que se caen producto de la falta de crecimiento político. Hay concejales que llegaron a los cuatro, cinco o seis mandatos, y su expectativa de crecimiento es solamente ser concejal.
El planteo que usted hace va más allá de la proyección hacia otras esferas, sino que cuestiona lo que sucede adentro del propio espacio, con los que trabajan sabiendo que no pueden aspirar a otra cosa.
No soy quién para meterme en la discusión interna de ninguna fuerza política, pero es lo que se percibe en general. Hay un aspecto aspiracional personal y colectivo que domina todos los espacios políticos. Y esa idea que se gestó en los 80, de que Melchor Posse alambró San Isidro de tal manera que nadie podía entrar pero tampoco nadie podía salir, se vuelve a cumplir nuevamente.
Durrieu en la Rendición de Cuentas fue irónica y dura cuando dijo que Castellano pensaba que iba a ser Intendente y ahora no se sabe qué va a hacer.
Más allá de las chicanas, uno fue testigo de una especie de despedida de Posse en el inicio de sesiones, donde anunció que su heredero en el Municipio iba a ser Castellano. Supongo que ha generado una sinergia en el possismo, que hoy se ven usados por la decisión coyuntural de Posse, que nosotros ya la veíamos más de un año atrás. La construcción de un proyecto provincial no es nada fácil. Es muy difícil. No se construye con el solo echo de ser intendente de un distrito.
Pero ese día Posse estuvo muy emocionado en el Concejo Deliberante.
El condimento de la emoción corresponde a los sentimientos, no se puede explicar. Se pudo emocionar, nosotros vimos lo mismo. Pero la razonabilidad política permitía analizar el terreno que tenía por delante. Todos sabemos que Gustavo Posse difícilmente superaba el 6 % como candidato a gobernador. Quizás esa emoción fue estrategia política hacia la alianza del PRO con el radicalismo.
¿Todo es parte de la estrategia?
Dijo que no está dispuesto a hipotecar la derrota en el Municipio. Eso lo motivó siempre para cualquier proyección. Desde 1983 siempre está la necesidad de algún Posse en las elecciones legislativas o ejecutivas. La tracción del apellido es fundamental. Y en esta oportunidad ni siquiera iba a estar en la boleta local. En un escenario de centroderecha, con Galmarini, Gelay, Hilding Ohlsson, Montenegro, le daba la posibilidad al Frente para la Victoria de pelear el primer o segundo lugar en las PASO, porque con Scioli en San Isidro tenemos entre un 20 o 25 % consolidado. Eso nos va a permitir hacer una muy buena elección.
¿Entonces el panorama de campaña para ustedes no se modifica nada? ¿Nunca creyeron que iban a competir contra Castellano a nivel local?
Jamás. Siempre trabajamos en la hipótesis de que el adversario a vencer en San Isidro es Gustavo Posse. Y si hubiese sido Castellano, el adversario a vencer es la gestión Posse. Nuestro proceso consolidó a Santiago Cafiero como el único candidato del sciolismo en San Isidro, por la sinergia generada en todo el conurbano. Trabajamos fuertemente eso. Personalmente, esta decisión de Gustavo Posse, en esta elección, si es candidato, le va a generar un fuerte costo interno y externo con los vecinos. Esto no es gratis. Antes parecía parte del discurso político enrostrarle que había pasado del radicalismo a Carrio, de ahí al kirchnerismo, de ahí a De Narváez, luego al PRO, y al massismo; y ahora ha quedado claramente a la vista de los vecinos.
¿Confían en que Santiago Cafiero será Intendente en diciembre de este año?
Sin lugar a dudas, a partir del 10 de diciembre de 2015. Y si vamos a las PASO, y perdemos, como buenos peronistas acompañaremos a quién gane esa elección.
¿O sea que van a haber PASO? ¿Contra quién?
Si. Contra quién no sé. El sciolismo tiene su candidato, habrá que ver quién es el candidato de los otros sectores.
Bueno, como usted me dice que nunca le creyó a Posse que iba a ser candidato a gobernador, yo le digo que nunca le creí a ustedes cuando decían que podía haber lista de unidad.
¿Por qué no? Es una posibilidad.
¿Pero hay chances todavía?
Venimos trabajando, hablando entre los dirigentes, para lograr un marco de unidad. Y si no es posible, estamos preparados para las PASO.
¿Pero es posible? Porque todos tienen aspiraciones políticas que de ninguna manera le van a ceder al otro.
Serán cosas que iremos discutiendo. Y si no nos ponemos de acuerdo hay PASO. El esfuerzo lo hacemos todos. El primer dirigente que salió a plantear principios de unidad fue Santiago Cafiero. Eso no invalida que nosotros sigamos de campaña y posicionando a nuestro candidato.
Para que haya lista de unidad tiene que quedar uno solo en pie, y los demás se tienen que bajar.
Y hablamos entre todos los sectores. Si no existe la unidad iremos a las PASO, y el que gana conduce y el que pierde acompaña. Yo creo que si no es posible la unidad, las PASO son el mejor ordenador, lo digo hace tiempo. Es uno de los grandes éxitos legislativos de este gobierno nacional. En 2011 competimos cuatro listas, ganó Santiago, y con eso logramos potenciar esa candidatura e hicimos una de las mejores elecciones con 40 mil votos. Esta bien que todos los compañeros tengas aspiraciones, son válidas

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