El fiscal Gustavo Zorzano, a cargo de la causa que se inició por la extraña muerte de la odontóloga Paola Alejandra Catalá, en 2007, ordenó el reenvío del expediente a su colega, Christian Long, especializado en la investigación de homicidios dolosos. Según su madre en la garganta se encontraron “dos cigarrillos de algodón, envueltos en una gasa”.
Paola Catalá, que vivió en nuestra ciudad, donde se recibió, era madre de dos hijos cuando sufrió un accidente automovilístico, el 1° de mayo de 2006, que le provocó graves lesiones en la médula.
Estuvo en el hospital Español de La Plata hasta julio de 2006 y después pasó al Fleni de Escobar. En octubre de 2006 pudo regresar a la localidad de Rivera, donde se había instalado con su familia.
Sin embargo, en diciembre de 2006, despertó con una afonía severa, llevó a su hija al jardín y se desmayó.
Paola fue internada de urgencia en un hospital local y luego la trasladaron otra vez a La Plata. Pero sufrió una falta de oxígeno, que derivó en daños irreversibles.
La llevaron a distintos centros médicos y terminó en una clínica de Bahía Blanca, en estado vegetativo, según publica el diario El Día..
El 28 de abril de 2007, se descubrió un cuerpo extraño en su garganta, que dificultaba su respiración y no tenía correlación alguna con procedimientos médicos correspondientes a su patología.
Según su madre, eran “dos cigarrillos de algodón, envueltos en una gasa”, del tipo que se utilizan en odontología, que le fueron colocados de manera intencional. El 30 de octubre de 2007 se produjo su fallecimiento.
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