Hay más contagiados con Escherichia coli
BERLIN.- Mientras políticos e instituciones pelean entre sí acerca de si fue demasiado precipitado o no culpar a los pepinos españoles del brote infeccioso de E scherichia coli en Alemania, volvió a subir ayer el número de alemanes afectados por la bacteria.
El Instituto Robert Koch, que investiga la epidemia, señaló 365 nuevos casos sólo ayer. Hasta ahora, la bacteria intestinal que está enloqueciendo a Alemania se ha cobrado 16 víctimas mortales en este país y una en Suecia.
Un día después de que las autoridades alemanas admitieran que los pepinos españoles no fueron la causa del brote, la frustración aumentó entre médicos y científicos, que no logran individualizar la causa de la terrible patología que lleva una semana cobrándose víctimas en Europa, lo que dificulta además proporcionar informaciones claras acerca de las medidas de prevención a la población, que las pide cada vez con más insistencia.
El foco del contagio parece situarse en el norte del país, entre la región de Renania del Norte-Westfalia y la ciudad-estado de Hamburgo, donde ayer se registraron 200 nuevas víctimas. La situación es particularmente grave en Hamburgo, donde de momento los casos, entre confirmados y sospechosos, aumentaron hasta 668. De estos pacientes, 124 presentaron además el síndrome urémico hemolítico, una complicación de la infección que afecta a la sangre y los riñones y puede provocar la muerte.
A la frustración por la difusión del virus se sumó el roce diplomático con España, cuyas autoridades criticaron duramente la actitud alemana, que perjudicó durante días sus exportaciones de hortalizas sin un fundamento científico. La ministra de Agricultura y Defensa del Consumidor alemana, Ilse Aigner, defendió ayer la actuación de las autoridades de Hamburgo al advertir sobre el peligro de los pepinos españoles, porque "habían encontrado un agente patógeno" en ellos, aunque anteayer se confirmó que el origen no estaba en los vegetales del sur de España. La controversia no cede, a pesar de que los supermercados alemanes reanudaron ayer sus importaciones.
Tanto Aigner como la responsable de Salud de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Storcks, confirmaron que frente a la falta de nuevas pruebas concretas del origen de la bacteria se mantenían las indicaciones dadas hasta ahora: no consumir pepinos, lechugas ni tomates crudos.
Basta con dar una vuelta por un supermercado de esta capital para darse cuenta de cómo la población está respetando con orden las muy generales indicaciones que dieron las autoridades hasta ahora. En el REWE de la Ackerstrasse, en el barrio de Berlín Mitte, las lechugas, en particular las que vienen embolsadas, no habían sido tocadas. Annette, una señora rubia acompañada por su hija de seis años, aseguró a La Nacion que renunció a la lechuga hace una semana.
En tanto, otros países europeos reportaron casos de infecciones en los últimos días. Según datos recopilados por la Unión Europea, hay actualmente 41 casos en Suecia, 14 en Dinamarca, siete en Holanda, seis en Francia, tres en Gran Bretaña, dos en Austria y uno en República Checa. La mayoría son personas que estuvieron brevemente en Alemania, lo que constituye una pista para los investigadores científicos.
El bloque también destacó que "el brote infeccioso está geográficamente relacionado con la ciudad de Hamburgo".
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