Ante las críticas de la derecha, el gobierno socialista aclaró que se mantiene la represión contra los inmigrantes.
Con esa sorprendente revelación, el ministerio salió al cruce de una nota publicada por el diario ultraconservador Le Figaro, titulada "Fuerte baja de las expulsiones", en la que cuestionó las políticas de Valls contra los inmigrantes. El ministerio corrigió las cifras del matutino parisino, y aclaró que cuando se habla de 36.800 personas devueltas a sus países de origen durante el año pasado, se contabiliza a casi 12 mil –en su mayoría gitanos– que recibieron las ayudas "al retorno humanitario" o "al retorno voluntario". Las llamadas "ayudas" eran originariamente de 300 euros, pero fueron reducidas a 50 y 30 euros respectivamente, según el gobierno de Hollande "para desalentar los viajes de ida y vuelta".
Según diversos analistas, el sondeo conocido ayer, tan favorable al Frente Nacional y tan negativa para los socialistas, explica además la virulenta xenofobia del ministro del Interior. La andanada de Valls –"idéntica a las que lanza la extrema derecha desde los años ochenta del siglo pasado y a las que el ex presidente Nicolas Sarkozy lanzó en 2010", recordó el sociólogo Éric Fassin–, tenía un evidente carácter electoralista. Valls es el único miembro que goza de amplia popularidad, y su ataque contra una minoría étnica formada por sólo 20 mil personas, de las cuales la mitad son niños, provocó una fuerte repulsa entre los sectores de izquierda y abrió una polémica en el seno del propio gobierno, saldada por Hollande a favor de su polémico ministro .
En medio de esta realidad sonó casi como una ironía que Hollande planteara ayer mismo, mientras Valls reivindicaba su nuevo récord, que "por razones profundamente humanitarias", y ante el shock provocado por el naufragio el jueves pasado de un barco colmado de inmigrantes africanos, un accidente ocurrido frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa, su gobierno propondrá próximamente un paquete de reformas a la política migratoria europea. La idea de Hollande apunta a "evitar que se repitan tragedias" como esa y se centrará en la "prevención, solidaridad y protección", según explicó él mismo en una entrevista conjunta al diario francés Le Nouvel Observateur y los belgas Le Soir y De Standaard. «
mientras, el fascismo suma votos
El avance de la extrema derecha francesa sumó ayer un inquietante capítulo, cuando se conoció un sondeo de la revista Le Nouvel Observateur que indica que el Frente Nacional liderado por Marine Le Pen, sigue creciendo mes a mes y en la encuesta de septiembre quedó a la cabeza de las intenciones de voto para las elecciones al Parlamento Europeo de mayo del año que viene. La muestra le otorga un 24% de intención de voto, tres puntos más que en mayo.
Según el estudio del semanario de París, el segundo lugar lo ocupa hoy, con el 22%, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el engañoso nombre del partido de derecha comandado por el ex presidente Nicolas Sarkozy. El Partido Socialista del actual presidente François Hollande, recibió un fuerte castigo en el sondeo. Perdió dos puntos con respecto al anterior y su intención de voto lo sitúa tercero en la grilla proyectada a 2014, con sólo el 19% de las preferencias. El Front de Gauche de Jean-Luc Mélenchon obtendría un 10%, con un alza de un punto.



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