“Expresaremos el fastidio por no poder acceder al sueño común”

“Expresaremos el fastidio por no poder acceder al sueño común”
A través de las redes sociales, se viene convocando a una movilización masiva en todo el país, que tendrá foco mañana, 18 de abril, para protestar por el intento de reforma judicial propiciado por el Gobierno Nacional y como defensa a las instituciones de la república.
En rigor, como sucedió en anteriores movidas similares, tales los casos de los denominados “8 N” y “7 D”, en la jornada cívica confluirán además otro tipo de reclamos, entre los cuales la inseguridad y la corrupción figuran quizás como los puntos más altos.

Si bien la convocatoria es espontánea, en todas las ciudades del país hay sectores que impulsan fuertemente la salida de la gente a las calles en forma pacífica y sin banderías políticas. En Bolívar, uno de los referentes más destacados es Pedro Vigneau, el dirigente agropecuario que tomó protagonismo en las jornadas que derivaron de la resolución 125 y que, a lo largo de estos últimos años, ha consolidado un discurso coherente con sus acciones.

“Somos muchos los argentinos que no estamos para nada conformes con los tiempos que nos tocan vivir”, dijo Vigneau entrevistado al efecto por www.diariolamañana.com.ar.

“Hace rato que mis hijos crecen en una sociedad en la cual cada vez son menos libres, por distintas causas, y esto que está sucediendo ahora con la Justicia (en referencia a las reformas impulsadas bajo el título de “democratización de la Justicia”), vendría a ser algo así como el acta de defunción de la república”.

Vigneau puso énfasis también en la inseguridad reinante y, en especial, a la naturalización de ese estado de cosas. “Todo esto sucede cuando en realidad deberíamos esta abrazando todos juntos una oportunidad única que nos ofrece el mundo y que es mucho mayor que aquella que Argentina tuvo a principios del siglo pasado”.

Ya en el 2008 se hablaba de esa oportunidad, que todavía parece estar vigente…

“Y es posible que aún dure mucho más. El problema es la gente que va quedando afuera de ese sueño común que todavía es posible. Fijate en el volumen de inversión extranjera que se registra en algunos países. Hoy está ingresando mucho más dinero en Chile, en Perú, que en Argentina. Ni hablar de Brasil, que hace años que nos “está pasando el trapo”. No podemos aislarnos del mundo en un momento en que la globalización es un hecho. Estamos a contramano y la cuestión pasa por millones de argentinos (que no encuentran su lugar) por no insertarnos en el mundo. Aquí está todo por hacerse. ¿Qué preferimos, que se haga con la maquinita del Banco Central? Eso es una mentira, una falacia. Necesitamos inversión real, genuina. Hay mucha plata de argentinos que han sido estafados toda su vida y buscan ahora la manera de protegerla. A esa plata hay que seducirla para que se vuelque en Argentina. Pero, claro, hay que tener institucionalidad, reglas claras, un horizonte que permita planificar. Hoy no sabemos qué va a pasar la semana que viene, cómo van a cambiar las reglas de juego. Ahora quieren tocar la Justicia, nada menos.

“Por eso, sin lugar a dudas, hay que salir a expresar este sentimiento de fastidio, de bronca, por no poder acceder a ese sueño común de millones de argentinos. Hay que volver a la cultura del trabajo, de crecimiento social, a aquella cultura que permitía pensar que, desde la pobreza, con trabajo y esfuerzo, se podía salir de esa situación. Ni más ni menos que el sueño argentino. Y eso no tiene banderías políticas”.

“Tenemos que ver en qué países hacemos foco. Porque si lo hacemos en aquellos que se basan en el populismo, en un Estado paternalista que te va a resolver todos los problemas, vamos mal. Eso tiene patas cortas y se ve claramente en el mundo. El populismo es muy perverso, porque aprovecha sectores que han sido desatendidos, precarizados y, en vez de alimentar el trabajo, el estudio, le resuelve (momentáneamente) los problemas y consigue de ese modo captarlos como votantes. Después vemos qué hacemos, pero mientras tanto nos consolidamos en el poder. Y eso en beneficio de una pequeña elite de gobernantes que sólo se dedican a llenar sus bolsillos sin límites a costa del pueblo que, paradójicamente, es su base de sustentanción”.

EMPODERAR A LA GENTE PARA QUE ABRACE SU SUEÑO

“Capacidades sobran, enfatizó Vigneau. No hay tantos países que tengan 4.500 kilómetros de cordillera con todos los minerales para ser trabajados en forma sustentable. No hay tantos que tengan la cantidad de hectáreas que se pueden trabajar. El agua dulce que estamos arrojando al mar y salinizando todos los días. En vez de estar pensando en la forma de desarrollar todos estos recursos gobernamos desde el conflicto. En todos los niveles de gobierno vemos que se gobierna desde el conflicto. Desde el gobierno nacional, el provincial y el municipal. “Ustedes están en la vereda de enfrente”, se nos dice y mientras eso suceda no habrá solución.

“Mañana nos expresamos por todo ello. Habrá quienes lo hagan en defensa de la república porque alcanzan a comprender este fenómeno. Otros que protestarán por la inseguridad. Otros porque ven que su calidad de vida se deteriora día a día. La mayoría porque comprendemos que sin justicia no hay libertad, ni posibilidades de crecimiento, no hay nada. Ya tenemos una Justicia vapuleada, con jueces que están siendo interpelados por la sociedad por falta de independencia. Si este proyecto es ley y la Corte no se expide en contrario por inconstitucionalidad, el deterioro será mucho mayor. Es, como dije, el acta de defunción de la república”.

EN BOLIVAR

“En Bolívar estoy seguro de que la gente va a salir a la calle. Va a ser en forma totalmente espontánea, porque de eso se trata. Aquí no hay ninguna organización; pero las personas que queremos otro país (que las hay en todos los partidos) vamos a salir. Estoy seguro que hay gente en el oficialismo que quiere otra cosa y está mirando todo con algún signo de interrogación”.

Pedro es un hombre de fuertes convicciones y que muestra un grado de apertura muy poco frecuente. La conversación se fue por las ramas, llegando a revisar detalles de la historia institucional argentina. Se mostró contrario a la “teoría del derrame”, significando que es esa una palabra que debería desterrarse. “Hay muchas mejores formas de pensar una Argentina que de oportunidades para todos”, sostuvo. ¿Quién puede estar en contra de tener al hombre como centro de la política?, se preguntó. Mi tatarabuelo vino de España a trabajar como peón, quiere decir que yo, hace cinco generaciones, fui peón. Argentina, el sueño argentino, hizo posible el crecimiento; pero hoy ese sueño está trunco. El que nace pobre sabe que morirá así, y eso es terrible”.

¿Seguís vinculado a la dirigencia del campo?

“Si querés cambiar algo, tenés que involucrarte. De poco sirve que me junte con amigos y diga que no estoy conforme con la realidad que me toca vivir y después me quede mirándome el ombligo para ver de qué forma zafo yo y el resto que se arregle. Lamentablemente hay muchos que obran de esa forma, porque tampoco hemos tenido líderes que hagan foco en ese tema. Hace mucho que se estimula el sálvese quien pueda”.

“Yo quiero volver a ese sistema de vida en el cual, por vivir dentro de una misma comunidad, todos sentíamos que nuestro vecino nos estaba cuidando. Y quiero ver a nuestros dirigentes (oficiales y opositores) escuchando un reclamo de virtud. Hay que ir a un enorme pacto social que lo haga posible”.

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