El camarista, que enfrenta una posible remoción por no investigar delitos en la dictadura, escuchará hoy los argumentos acusadores en la Magistratura. Expectativa de organismos de Derechos Humanos
PERDIDO. Miret, a diferencia de su par Otilio Romano, quien también se encuentra denunciado por omitir investigar delitos de lesa humanidad, siempre eligió como estrategia la de enfrentar las denuncias hechas por los organismos de Derechos Humanos en diciembre del 2009 ante el Consejo de la Magistratura, las que, luego, fueron acompañadas por el Ministerio de Gobierno de la provincia en marzo del 2010.
De hecho, el camarista, en las únicas oportunidades en que habló con algún medio de comunicación, expresó que era inocente y, en una entrevista dada a El Sol, incluso, intentó justificar cada una de sus decisiones y contestó todas las denuncias que había en su contra en el Consejo de la Magistratura. Sin embargo, en el proceso de remoción, donde hoy se exponen los alegatos, esa sensación de inocencia parece no haber contagiado al resto, o al menos eso presume la parte acusadora.
Estos, encabezados por el representante del Ejecutivo Nacional, Hernán Ordiales, quien remplazó a Héctor Masquelet –encargado de hacer todo el proceso de investigación y responsable de llevar a Miret al juicio político– y por el legislador nacional Carlos Moreno, se dieron hasta el lujo de prescindir de un testigo clave, como el fiscal general Omar Palermo. Palermo, quien debía declarar el jueves junto a la ex jueza de la Suprema Corte de Mendoza Aída Kemelmajer, fue quien elaboró el requerimiento de más de 300 fojas por el cual el Juez Federal Walter Bento imputó a Miret, a Romano y a los ex magistrados federales Rolando Carrizo, Gabriel Guzzo, Guillermo Max Petra Recabarren y Eduardo Mestre Brizuela.
Sin embargo, la parte acusadora consideró que los testigos que habían desfilado ante el Jurado de Enjuiciamiento habían sido demasiado contundentes. Además, había otra razón para no exponer a Palermo, y era que si este declaraba, se corría el riesgo de que Miret lo recusara en la causa penal que hay en la Justicia federal.
TESTIGOS. Han sido varios los testigos que contribuyeron de manera importante a llevar a Miret hasta el borde de la remoción. Entre ellos figuran Silvia Ontiveros, Fernando Rule, quien indicó que sus padres fueron a ver a Miret por su detención y este les dijo que no le constaba que las fuerzas de seguridad hubiesen hecho ese procedimiento, le pidió pruebas, y ante sus ojos apareció un recorte de diario en donde figuraba el procedimiento y la detención de Rule y Ontiveros. También declaró María José Ubaldini. La directora de Derechos Humanos de la provincia estuvo presente debido a que el Ministerio de Gobierno es denunciante ante el Consejo de la Magistratura. La frutilla de los primeros días fue Celina Manrique.
La joven es la protagonista de una de las denuncias, dado que sus padres fueron secuestrados y desaparecidos y ella apropiada. A pesar de ello, Miret archivó la causa. La chica recién recuperó la identidad en el 2007, tras una investigación del Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos (MEDH). Prudencio Mochi y León Glogowsky también declararon contra Miret.
Ambos fueron detenidos en el mismo procedimiento en que se secuestró a Luz Faingold, la menor de 17 años. Mochi denunció que Miret lo interrogó sobre supuestos delitos, pero no quiso recibirle la denuncia por torturas, ni tampoco le dio atención médica, a pesar de que había recibido una herida de bala en la pierna. Glogowsky, en tanto, denunció el abuso sobre Faingold, lo que, según dijo, le afectó más que las torturas que fueran aplicadas sobre él.
LOS QUE SE DIERON VUELTA. No obstante, las grandes sorpresas fueron los testigos ofrecidos por Miret que se dieron vuelta a la hora de declarar. El primero de ellos fue el ex presidente, por siete días, Adolfo Rodríguez Saá, que, si bien en la carta que envió al Consejo no dijo nada del actuar de Miret durante la última dictadura, sí lo criticó por cómo llevó la causa en la que el ex mandatario fue secuestrado en la década del 90. El otro testigo que causó una gran desazón a la defensa de Miret fue Oscar Dimas Agüero, quien aseguró que Miret no representa como magistrado ninguna garantía de "imparcialidad y objetividad".
Sigue el debate
Mañana se retomará el juicio por delitos de lesa humanidad que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) en el edificio de calle España y Pedro Molina. Si bien no están confirmados los testigos, se continuará con la causa por las desapariciones de Julio y Hugo Talquenca. La idea es que esta semana las jornadas sean martes y miércoles y que, en esos días, declaren algunos policías que estuvieron en la Comisaría 29ª al momento de los hechos ocurridos en mayo de 1976, y que el padre de los dos jóvenes vuelva a dar testimonio.


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