DIARIO de CUYO reunió ayer a 7 destacados referentes de la olivicultura mundial, que están participando del evento, y analizaron el crítico escenario que vive la industria.
‘’Es un momento muy delicado, porque venimos de campañas de mucha producción y de una lógica baja en el consumo. Ahora se está recuperando algo el precio, pero un fenómeno que es delator del mal momento es que prácticamente no hay plantaciones nuevas. Considero que hasta que no suba la economía mundial el aceite no va a repuntar, tal vez demande 4 o 5 años para que vuelva a ser un nicho exitoso’’, explicó investigador californiano Paul Vossen. Es que el precio internacional del aceite subió en los últimos 60 días -de 1.800 euros la tonelada a casi 2.400, en el mejor de los casos-, pero sigue siendo bajo si se lo compara con los casi 4.000 que ostentó hace no muchos años. ‘’Al fin y al cabo, entiendo que va a ser bueno que se haya frenado la incorporación de nuevas plantaciones, porque se venían colocando olivos a un ritmo que, a mi entender, era descabellado’’, agregó Riccard Gucci, experto del norte de Italia. Por su parte, Titouk Khareppine, de Argelia, equiparó la recuperación del sector a la profundización, o no, de la crisis financiera: ‘’En la medida que el mundo no se enderece, el sector olivícola no retomará el rumbo exitoso que supo tener’’.
Pero a contramano de estas posturas, el catalán Juan Francisco Hermoso, puso en la balanza un tema que preocupa en todos los rincones donde se hace una gota de aceite, pero que difícilmente pueda cambiar: los monopolios. ‘’Venimos arrastrando una crisis importante, una crisis de precios que se debe a problemas estructurales del sector en donde un grupo de grandes firmas manejan los precios y hacen poco competitivas a las firmas chicas. A ustedes, los argentinos, les pasa igual acá’’, dijo Hermoso.
Este planteo sacó a la luz un escenario que no escapa a ninguna industria: cuando hay crisis, a la corta o a la larga, los grandes popes del negocio absorben a los más chicos y de esta manera juegan con las cartas más fuertes, aquellas que permiten manejar los volúmenes y precios.
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