Desde el 23 y hasta el 28 de julio se realizó en Rio de Janeiro, Brasil, la Jornada Mundial de la Juventud, encuentro que reúne a millones de jóvenes católicos, con el objetivo de difundir la doctrina y lograr una confraternidad entre los asistentes que llegan desde todas partes del mundo.
"La experiencia fue maravillosa, el domingo tuvimos la misa de jóvenes y cada uno dio su testimonio. Todos quedaron impactados por la cantidad de gente; el último día en la misa éramos 3.700.000 personas, impresionante. Una de las cosas que me fue impactando fue rezar el Vía Crucis tan actual, que nos habla de los distintos tipos de vida; en cada estación se rezaba por las vocaciones, la acción seminarista, los novios jóvenes, los enfermos, muy actual.
Y lo más impactante fue la Misa de Envío, del domingo, donde el Papa nos dijo a los jóvenes que Jesús nos necesita, que el Papa nos necesita, y fue ovacionado. Todo eso se vivió, porque todos los jóvenes fuimos porque amamos a Jesús, a la Iglesia y al Papa, que es quien nos convocaba. Fue muy fuerte el envío misionero que nos hizo el Papa, como aquel envío de Dios a los Apóstoles para que evangelizaran. Ahora nosotros tenemos que re evangelizar a nuestro entorno, nuestra familia, el colegio en el que estamos, al vecino, y llevar el gran mensaje que es que Jesús nos ama.
El grupo salió desde Azul el viernes previo y desde allí partían rumbo a Brasil. "El viaje fue un poco más largode lo previsto, hubo algún problema en la aduana: tardamos 57 horas para ir y 60 horas para volver. En cuanto a las actividades, por gracia de Dios a los 9 que fuimos de Bolívar nos recibió una familia, fuimos a una escuela, ellos nos alojaron y quedamos relacionados. Eso también me llamó la atención, la sociedad de Río es en general de buen corazón", cuenta Pablo.
"En los lugares nos alojaban de acuerdo al idioma. Por la mañana en las parroquias se hacía una catequesis que la daba un obispo, después se le hacían preguntas, había coloquio, y luego la eucaristía. La parroquia se llamaba Nuestra Señora de Loreto, estaba en un barrio. Un día nos habló un obispo argentino, el de Jujuy, estuvo muy lindo. Y en el lugar me encontré con compañeros de Seminario y un amigo de Bahía Blanca que está en la Diócesis de Bahía.
Por la tarde había distintos acontecimientos, un día fue la Misa Inaugural en Copacabana, al otro día se hizo la bienvenida al Papa. Después hubo un encuentro con los argentinos, fuimos y no pudimos ingresar a la Catedral, que tenía una capacidad para 5 mil personas y había unas 30 mil afuera; igual el audio de la bendición y el saludo que nos dio el Papa lo escuchamos, fue el día que nos invitó a 'hacer lío' a los jóvenes. Eso fue muy lindo porque el Papa quiso encontrarse con nosotros, los de su nacionalidad.
Otro día a la noche en la playa estuvo el Vía Crucis, fue algo maravilloso, porque ayuda mucho a la reflexión. Durante todos los días llovió, eso no ayudó; pero estaba prevista una vigilia que no se pudo hacer completa, sino gran parte. En la vigilia se vivió un lindo clima de oración y acampamos en la playa", relató.
¿Cómo volvió el grupo de Bolívar, en cuanto a su fe?
- Creo que fue un encuentro que nos moviliza. Yo estaba ahí rezando y veía a otros jóvenes que también rezaban, en el cristianismo la misión se da por contagio. A veces hay chicos que van a la jornada y no saben; pero se contagian de otros, se animan y siguen. Y Dios actúa a través de eso.
¿Cómo viviste esa proximidad con el Papa? ¿Habías estado con él antes de su designación como Sumo Pontífice?
- Lo había visto antes. Al estudiar en Mercedes, para la peregrinación juvenil del primer fin de semana de octubre -en el que 2 millones de jóvenes llegan a Luján-, asistíamos y Bergoglio iba y estaba toda la noche en la Basílica, rezaba y después celebraba la misa, todo muy cercano.
Uno ahora lo ve como más rejuvenecido, es el accionar de Dios, ahora uno lo ve tan alegre, con el mensaje humano que nos moviliza a todos. Gracias a Dios tuvimos la experiencia de estar cerca de él cuando llegó a Río el primer día. No había tanto movimiento y pasó con el auto muy cerca, lo podíamos tocar, eso fue lo más cerca que lo tuvimos.
Es increíble cómo la figura del Papa moviliza a la gente, a veces a los Papas uno los veía lejanos, y ahora, más allá de que sea argentino, uno lo ve cercano.
¿Cuál fue el mensaje de Francisco?
- El Papa dijo que la Iglesia tiene que salir y abrazar a sus hijos como una madre, por eso él dice que lo principal es estar con la gente. Él quiere que salgamos al encuentro de nuestros hermanos, dice que con Jesús y San Cayetano tenemos que salir al encuentro de los necesitados, por eso es que la Iglesia tiene que abrirse y dar un abrazo de hermano.
Para finalizar, Pablo dejó un mensaje de gratitud. "Estoy muy agradecido con Bolívar porque me ha abierto puertas para poder ir formando mi corazón de pastor", cerró.
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