El exlegislador nacional y funcionario de Economía de la Provincia ve intereses electorales en el manejo de la información sobre la suba de precios.

Dice que el primer paso para revertir la inflación es admitirla, pero no cree en la voluntad del Gobierno.
El exdiputado nacional y titular de Hacienda del gobierno de Ángel Rozas, Víctor Zimmermann, aseguró que el Gobierno nacional, lejos de abordar el problema de la creciente inflación, lo sigue negando. En este sentido, dijo que a la acostumbrada negación de la cuestión, ahora se le suma el interés electoral en el tema. “Está claro que el Gobierno sabe que no le conviene admitir la inflación, porque seguramente habrá consecuencias electorales”, dijo.

Él cree que es imperioso abordar el problema de la inflación antes de que se torne irreversible, y dijo que el Gobierno sabe que la situación es crítica y que la solución demandará la toma decisiones trascendentes. En ese sentido, dijo que el primer y fundamental paso es reconocer la inflación, pero aseguró que eso recién podría suceder después de las elecciones del 23 de octubre. Según su análisis, admitir la inflación no sólo echaría luz sobre algo que está oculto, sino que evidenciaría que le Gobierno ha mentido todos estos años.

En las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas del 14 de agosto, la presidenta Cristina Fernández obtuvo más del 50 por ciento de los votos, contra 12 por ciento del radical Ricardo Alfonsín, el segundo candidato más votado. Zimmermann cree que la ventaja del oficialismo sobre los candidatos opositores sería menor si el Gobierno decidiera admitir el alto índice inflacionario. De todos modos, opina que el común de los argentinos está tomando conciencia sobre el tema y que eso incidirá en el resultado del 23.

Los planes no son la solución

Para Zimmermann, el incremento del monto de la asignación universal por hijo demuestra que cada vez es más difícil esconder la inflación, y que aunque el Gobierno haya presentado esa medida como un incremento en el beneficio, sólo sirvió para recomponer en parte el poder adquisitivo del monto, perdido como consecuencia de la suba de precios.

“Es innegable que el conjunto de los programas sociales tuvieron un impacto positivo en la población argentina”, admitió, pero agregó que “eso no soluciona el verdadero problema que es el gran número de familias que depende de un subsidio para no caer en la indigencia”.v

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