Los aviones llegaron y el equipo de ablación y trasplante se dirigió urgentemente al hospital, donde se reunieron con los familiares de la joven mujer de 37 años que estaba en grave estado a raíz de un ACV.
Al comprobarse -mediante las exhaustivas pruebas que se hacen en estos casos- que la paciente tenía muerte cerebral, la familia decidió donar sus órganos, pues era una mujer sana y su estado general era bueno, a pesar del cuadro cerebrovascular que presentaba. En un acto de suma nobleza y conciencia, dentro del doloroso momento por el que estaban pasando, priorizaron el darles a otros la chance de extender sus posibilidades en este mundo.
Mientras se realizaban las entrevistas, un enorme mecanismo se puso en marcha, fundamentalmente, en la búsqueda de los posibles receptores en cualquier punto del país.
Durante la mañana de ayer, Diario San Rafael consultó al director del Incaimen, doctor José Ascar, quien detalló cómo estaba marchando el operativo y las instituciones médicas que se movilizaron para conseguir los órganos. En el caso de corazón e hígado, la Fundación Favaloro de Buenos Aires junto al personal médico del hospital Schestakow, realizó la ablación y ya estaba todo listo para comenzar con el traslado de los órganos al aeropuerto, desde donde partieron cerca del mediodía, en un procedimiento de extrema urgencia del que participaron una ambulancia y varios móviles policiales para llegar hasta el aeropuerto Santiago Germanó, de San Rafael.
En tanto, riñones y córneas viajaron por tierra a la ciudad de Mendoza.
"Dos personas van a vivir, porque sin corazón ni hígado se iban a morir; y cuatro personas van a ganar calidad de vida, porque dos que se estaban haciendo diálisis van a poder vivir libremente sin una máquina, y otras dos personas que eran ciegas, a partir de ahora van a poder ver", afirmó el profesional.
"La entrevista con la familia es la parte más dolorosa de la situación, es cuando el procurador se concentra para dar todas las garantías, desde las de estricta intimidad y la reserva de los datos de la persona cuyo familiares decidieron donar los órganos, ése es en un momento crucial, hasta considerar todas las variables para el funcionamiento coordinado del mega operativo", explicó Ascar.
En el mismo momento en que el procurador hace las entrevistas, el mecanismo se dispara y se consulta con todos los Centros que pueden ser receptores. "Cada uno de ellos debe ir al lugar donde finalmente se hará la ablación. En este caso, aún falta ubicar algunas vísceras, pero el operativo fue exitoso en lo que a la ablación se refiere", explicó el médico, y agregó que en estos casos se atraviesan tres pasos muy sensibles; el primero es encontrar a los posibles receptores, con medidas antropométricas coincidentes y compatibilidad inmunológica: "No se puede trasplantar de un adulto a un niño o viceversa, ni entre personas con grupos sanguíneos diferentes".
El segundo paso son los "pendientes", como en el caso que nos ocupa, en el que quedaban otros órganos, que "son los que más soportan el tiempo de isquemia -que es la duración del órgano hasta que pierde viabilidad-, luego son descartados", explicó José Ascar.
El tercero es la propia cirugía en la que se implantan los órganos en los pacientes receptores: "Es un momento crítico porque la inmunidad no solamente depende del grupo sanguíneo sino de otros factores más específicos, que pueden hacer fracasar el objetivo final, que es mantener o mejorar la vida de esos pacientes", concluyó el director del Incaimen.
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