La UE evalúa una operación militar para detener el tráfico de personas en el Mediterráneo

La UE evalúa una operación militar para detener el tráfico de personas en el Mediterráneo

La Unión Europea (UE) evalúa lanzar una “operación militar y civil” para golpear a los traficantes de inmigrantes en el mar Mediterráneo, indicó ayer Natasha Bertaud, portavoz de la Comisión Europea.

En el plan de 10 puntos presentado el lunes por la Comisión, y que será discutido mañana en la cumbre extraordinaria, se plantea como uno de los principales objetivos capturar y destruir los barcos que transportan a los inmigrantes.

Aún no está claro cuál será el mandato exacto de esa misión que, según fuentes europeas, será mixta, militar y civil, y dirigida a destruir las barcazas. Las discusiones con los Estados miembros están en curso.

Bertaud aclaró, no obstante, que son los países de la UE, representados en el Consejo, con el apoyo del Servicio Europeo de Acción Exterior, los que deben desarrollar la operación, por lo que no será la CE la que presente una propuesta concreta, sino que se limitará a expresar su apoyo político a esta iniciativa.

“No podemos detallar en estos momentos las modalidades ni el mandato de esta operación, sobre todo antes de que se reúnan los jefes de Estado y de gobierno”, añadió la portavoz.

Según la UE, recientes episodios en los que los traficantes no han dudado en disparar para recuperar las embarcaciones, una vez que los inmigrantes habían sido rescatados, demuestra lo importante que es para ellos recuperar los barcos, debido a su escasez.

De hecho, la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) alertó ayer sobre la acción de los traficantes de personas que no dudan de amenazar con armas de fuego a los equipos de salvamento.

Esa hipótesis fue corroborada ante otra circunstancia que inquieta aún más a Frontex y a los países que encaran esta crisis humanitaria en primera línea: en varios casos, los traficantes navegan próximos a la embarcación de inmigrantes y, cuando éstos han sido rescatados, tratan por todos los medios de que el barco no sea incautado y destruido.

“Intentan llevárselo (las bandas mafiosas) a Libia, para reutilizarlo”, aseguró el director ejecutivo adjunto de Frontex, Gil Arias.

“Ya hubo dos casos en los que han amenazado con armas de fuego a las tripulaciones que estaban rescatando a los inmigrantes para impedir que se llevasen el barco”, abundó Arias.

Por otro lado, el vocero de la Organización Internacional para las migraciones informó ayer que más de 1.750 personas murieron desde principios de año en su intento de atravesar el Mediterráneo, 30 veces más que el número registrado en el mismo período del año pasado.

Desde el comienzo del año más de 36.000 solicitantes de asilo y migrantes llegaron a Europa meridional por vía marítima.

El capitán del barco, detenido y acusado de “homicidio”

La Justicia italiana acusó de homicidio múltiple y de provocar un naufragio al capitán del barco que naufragó el fin de semana en el Mediterráneo y que dejó unos 800 muertos, en una catástrofe que reabrió el debate sobre política migratoria en la UE.

El capitán del barco, de 27 años y nacionalidad tunecina, y un miembro sirio de la tripulación, de 25, fueron arrestados ayer por la madrugada por la policía italiana tras ser reconocidos por los supervivientes del naufragio. Ambos están acusados además de encubrimiento de inmigración ilegal.

Según relataron los supervivientes, el barco partió de Trípoli el sábado, llevando a bordo unas 800 personas, entre ellos  350 eritreos, así como a personas procedentes de Siria, Somalia, Sierra Leona, Mali, Senegal, Gambia, Costa de Marfil y Etiopía.

Tan sólo pudieron ser rescatadas 28 personas, entre ellos los dos arrestados, y 24 cadáveres. Testigos relataron que muchos inmigrantes viajaban encerrados en la bodega.

Según la prensa, los supervivientes relataron a ACNUR que la embarcación chocó el domingo con un barco mercante portugués, que acudió al rescate de los migrantes. Supuestamente al cruzarse con la embarcación, el capitán intentó esconderse, maniobrando de forma temeraria y chocando con el navío portugués “King Jacob”.

En ese momento se desató el pánico, pues las personas que estaban en la bodega oyeron el choque e intentaron salir. Otros que estaban en cubierta cayeron al mar, mientras la embarcación se inclinaba cada vez más y acabó por darse vuelta.

Navieras en apuros, marineros desbordados

El armador hamburgués Christopher E.O. Opielok dirige una pequeña empresa con cinco barcos, dos de los cuales prestan apoyo logístico a plataformas de petróleo y gas frente a la costa libia del Mediterráneo.

Sus tripulaciones, sin embargo, enfrentan cada vez más desafíos de otro calibre: desde diciembre, los barcos del armador alemán han rescatado a unos 1.500 refugiados de más de una docena de botes que se hundían y vieron morir a muchos otros que no consiguieron salvar.

“Nuestras tripulaciones están viendo cómo se muere la gente. Se ahogan ante nuestros ojos o se mueren de frío a bordo”, lamenta Opielok, quien recalca que muchos marineros están al límite y se buscan otro trabajo.

“No estamos preparados para operaciones de rescate”, señala Opielok. Los barcos tienen una tripulación de doce personas y a veces rescatan a varios centenares de refugiados que intentan pasar a Italia.

Los buques de apoyo carecen de suficiente espacio, instalaciones sanitarias, provisiones, medicamentos, alimentos y bebidas así como de suficiente material de primeros auxilios, expone.

“Algunos refugiados se mueren de frío pocos minutos después de que los saquemos del agua”, cuenta el armador, que durante muchos años fue capitán de barco.

El capitán de un barco mercante no puede denegar ayuda en caso de peligro porque sería sancionado. Los traficantes de personas son conscientes de esta situación y dirigen los botes de forma intencionada hacia la zona de las plataformas de petróleo y gas frente a la costa libia, “donde el tráfico es más denso”.

El alemán teme no poder cumplir con sus contratos por los rescates de los refugiados, que pueden llegar a durar 24 horas. “En este lapso no podemos cumplir nuestros contratos”, lo que, a su vez, afecta el suministro y la seguridad de las plataformas petrolíferas.

Según afirma Ralf Nagel, gerente de la Federación de Armadores Alemanes (VDR), “las navieras están preparándose para los refugiados con más comida, mantas y medicamentos. Pero la magnitud de la catástrofe es tan dramática que nuestros marineros están al límite de sus fuerzas físicas y psíquicas”.

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