La renuncia de 32 jefes de servicio del hospital Castro Rendón sumó ayer, como una gran reacción en cadena, la de otros 47 profesionales de centros de salud y hospitales de la zona que presentaron su dimisión a raíz del prolongado conflicto que ha puesto en jaque la salud pública.
El director del hospital cabecera de la provincia, Adrián Lammel, reconoció que hasta ayer había alrededor de 20 pacientes evacuados y que el panorama era "peor, cada vez más complicado". "Hoy (por ayer) evacuamos nuevos pacientes, de neonatología, terapia intermedia y obstetricia al sector privado", señaló. Algunos traslados se hicieron a clínicas de la ciudad, en tanto otros fueron derivados a centros privados de Cipolletti y General Roca.
Lammel sostuvo que hay "mucha preocupación" por el creciente deterioro que el conflicto va generando en el sistema y señaló que los jefes de servicio que renunciaron son profesionales "algunos con más de 25 años de servicio, otros con 15 años y un nivel de formación no sólo en el sistema público provincial, sino de nivel nacional e internacional. Son muy difíciles, y en algunos casos hasta casi imposible, de reemplazar".
Ayer se sumaron también las renuncias de unos 18 jefes de servicio del hospital de Plottier y de 18 de los 21 jefes de servicio del hospital Bouquet Roldán. Los restantes tres acordaron con la medida, se indicó, aunque no explicitaron su renuncia porque no se encontraban en la ciudad.
Desde el hospital de Plottier las renuncias se pusieron a disposición por considerar que la situación llegó a un punto crítico que hace "insostenible" mantener cargos de conducción. "En este nivel de conflicto nadie puede ejercer la función de jefe", dijo Celia Narciso, jefa del Área Programa. Los profesionales, en la nota dirigida al director Francisco Facci, lamentaron también que –a dos años de inaugurado– el hospital ni siquiera pudo completar su plantel.
En tanto el director del Heller, Osvaldo Neder, informó que, hasta la tarde, se había recibido sólo una renuncia, pero la situación era de "mucho malestar". Al igual que en los otros centros, no se programaron cirugías ni se atendió en los consultorios externos. Además, la disponibilidad de camas se redujo en un 30%. "Se mantienen algunos planteles mínimos, pero con mucha dificultad y esfuerzo. Esto puede cambiar o empeorar en cualquier momento", dijo.
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