La economía europea sigue sin arrancar y muestra graves signos de estancamiento que ponen en duda que pueda salir de la recesión con un crecimiento suficiente para generar empleo.
El punto negativo lo pusieron las importaciones , que a pesar de crecer un 3,8%, restó un 1,3% al PBI de la zona euro. El resto del recorte lo aportan las inversiones, que cayeron un 0,2% y el consumo privado, que bajó un 0,1% del PBI.
Las previsiones, que ya eran pesimistas, se equivocaron al alza. Los economistas y la Comisión Europea esperaban una subida del 0,4% del PBI, y no pasaban de esa cifra por el temor de que los planes de ajuste para equilibrar las cuentas públicas contrajeran el crecimiento de los países del euro. Los motores económicos de la Eurozona –Francia y Alemania– no arrancan y eso ralentiza a todo el bloque . La economía alemana creció en el primer trimestre un 0,2% y la francesa un 0,1%. Los crecimientos alemán y francés son menores a los registrados por estos dos países en el tercer trimestre de 2009, cuando llegaron al 0,7% y al 0,6%, respectivamente.
Irlanda registró el mayor crecimiento del PBI con un 2,7%. Le siguieron Suecia con un 1,4% y Portugal con un 1,1%. España creció apenas un 0,1% –saliendo oficialmente de la recesión– e Italia un 0,5%. La economía británica, la más importante en Europa fuera del euro, creció un 0,3%.
Los peores alumnos del club fueron Lituania, cuya economía se hundía un 3,9%, Estonia –un 2%– y Grecia, un 1%. El caso lituano puede ser la prueba de una salida de la recesión en “W”, pues en los dos trimestres anteriores había crecido por encima del 1% y ahora vuelve a caer. Con estos datos, la economía europea está por detrás en crecimiento de la estadounidense, que creció un 0,7% en el mismo período, y de la japonesa, que lo hizo un 1,2%. En el último trimestre de 2009, EE.UU. creció un 1,4% y Japón un 1,1%, mientras la Eurozona lo hacía al 0,1% tras cinco trimestres consecutivos de caídas.
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