Europa, dividida ante una posible crisis migratoria

BRUSELAS.- Los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) descartaron ayer una oleada migratoria inminente procedente del norte de Africa y no adoptaron ninguna medida para frenar un hipotético éxodo desde las costas libias por el conflicto armado entre partidarios y detractores del dictador Muammar Khadafy.

Italia, apoyada por los socios mediterráneos, reclamó a la UE ayuda inmediata para hacer frente a una eventual avalancha de inmigrantes libios hacia sus costas, pero los 27 relativizaron la posible crisis humanitaria y sus consecuencias en Europa.

"Me sorprendió que algunos países se opusieran al principio de solidaridad, a un sistema de asilo europeo y del reparto de la carga para que todos los socios de la UE acepten recibir a inmigrantes llegados de Libia", criticó el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, tras reunirse con sus pares europeos en Bruselas.

Maroni acudió a la cita con un mensaje claro: el bloque no podía dejar sola a Italia porque la llegada masiva de refugiados libios a sus costas provocaría "una urgencia humanitaria catastrófica". "La invasión de un millón y medio de refugiados pondría a Italia de rodillas", previno el ministro, cuyo país se halla a menos de tres horas de la costa libia en una embarcación a motor.

Roma estima que entre 500.000 y 1,5 millones de extranjeros residentes en Libia, la mayoría subsaharianos, podrían emigrar, además de miles de libios que ya empezaron a huir del país por las fronteras terrestres. Unos 30.000 ciudadanos de Túnez y Egipto residentes en Libia huyeron ya hacia sus respectivos países, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Maroni evitó citar qué países se opusieron a activar una respuesta europea a la amenaza migratoria, pero algunos gobiernos, como los de Alemania, Suecia y Austria, dejaron claro que no compartían la urgencia ni la preocupación de Roma.

"Si los acontecimientos en Libia degeneran en una guerra civil, entonces tendremos a mucha gente partiendo, pero todavía no estamos en ese supuesto y esperamos que eso no suceda", afirmó el ministro de Interior sueco, Tobias Billstrom.

"No hay ningún flujo de refugiados por ahora. No lo provoquemos hablando del tema", coincidió el titular alemán, Thomas de Maiziere.

Apoyo mediterráneo

Junto a Italia se situaron los países mediterráneos -España, Grecia, Chipre, Malta y Francia-, que desde anteayer reclaman la creación de un fondo de emergencia europeo para hacer frente a la inmigración ilegal.

"Roma está en una situación de dificultad hoy, mañana puede ser cualquier otro país", reconoció el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, pese a que llamó a evitar todo alarmismo.

Para Maroni, lo único positivo de la reunión de ayer fue la conformación del Grupo Mediterráneo, que creará una unidad de crisis para brindar ayuda recíproca entre los países.

La lucha contra la inmigración clandestina divide desde hace varios años a los socios europeos, pese a los intentos de la Comisión Europea de reforzar la cooperación y los recursos.

Europa cuenta con la agencia Frontex, encargada de la vigilancia de las fronteras exteriores. Pero su presupuesto anual es inferior a los 140 millones de euros, su capacidad máxima de movilización es de 1000 hombres y sus recursos se limitan a 25 helicópteros, 25 aviones y 100 navíos. A través de Frontex, Bruselas desplegó hace unos días la Operación Hermes en la isla italiana de Lampedusa, adonde llegaron más de 6000 inmigrantes tunecinos.

Poco preocupada por un posible éxodo masivo, la UE sí movilizó, sin embargo, varios navíos militares para evacuar a varios centenares de europeos que todavía permanecen en Libia.

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