En una cumbre extraordinaria la próxima semana, decidirá si habrá una reestructuración; Italia amplía el ajuste para alejar los temores
La reunión del Eurogrupo, inicialmente prevista para mañana, se postergó hasta el lunes o martes para permitir que los principales actores de la eurozona terminen de discutir las condiciones de una posible solución.
La situación se tensó todavía más al cierre de los mercados cuando la agencia de riesgo Fitch anunció su decisión de rebajar la nota de Grecia -que ya estaba en categoría especulativa-, de B+ a CCC, que sitúa al país al borde de la quiebra. Fitch invocó la ausencia de un programa creíble en ese país.
La participación del sector privado en un segundo plan de rescate griego y la posibilidad de un "default selectivo" anunciado por las agencias de calificación son los dos puntos de divergencia entre europeos que los equipos técnicos tratan de hacer avanzar antes de la cumbre.
El plan inicial del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, era realizar esa cumbre mañana, a fin de reunir a los ministros de Finanzas inmediatamente después.
Pero Berlín se opuso enérgicamente a fijar una fecha antes de que emerja una solución clara de las discusiones técnicas que se realizan actualmente. Alemania -imitada por Holanda, Austria y Finlandia- exige una importante participación del sector privado en un segundo plan de rescate para Grecia, única condición para que su opinión pública acepte esa nueva contribución.
El Banco Central Europeo (BCE), Francia y todos los países en dificultades de la zona euro temen, por su parte, que esto alimente el contagio de la crisis.
Desde Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aportó ayer su apoyo a la posición alemana al estimar que es primordial la participación de bancos y aseguradoras en ese nuevo plan de ayuda, en momentos en que la deuda griega debería alcanzar 172% del PBI en 2012, contra el 159% previsto. "Sería importante que los países de la zona euro decidieran finalmente cómo piensan ayudar a Grecia", urgió el FMI en un informe inspirado en la decisión de otorgar a ese país la última cuota del primer plan de salvataje.
El FMI indicó que se necesitarán 71.000 millones de euros adicionales (101.000 millones de dólares) de ayuda europea y una participación de acreedores privados por un monto de 33.000 millones de euros (47.000 millones de dólares) para asegurar la viabilidad de la deuda griega. En su informe parcial sobre ese préstamo a Atenas -que por el momento planea mantener-, el FMI degradó sus previsiones sobre ese país, con un retroceso del PBI de 3,9% en 2011 y un retorno a los mercados de deuda a largo plazo aplazado a 2014.
Las opciones
Después de semanas de tergiversaciones y enfrentamientos, tres ideas han quedado sobre la mesa: 1) compra de obligaciones griegas en el mercado secundario con la ayuda del Fondo de Apoyo para la zona euro (FESF); 2) swap de las obligaciones actuales por nuevos títulos a más largo plazo (defendida por Alemania); 3) roll-over de la deuda griega (apoyada por Francia).
El problema reside en que, para las agencias de calificación, las últimas dos opciones implican un default selectivo. El BCE y muchos Estados miembros se oponen enérgicamente a toda medida que implique ese tipo de reestructuración. Por su parte, Jens Weidmann, presidente de la Bundesbank y miembro del Consejo de Gobernadores del BCE, recordó ayer que la opción de una compra de obligaciones por el FESF era absolutamente desaconsejable.
Más allá de los casos griego, irlandés y portugués -los tres países que recibieron planes de rescate-, es ahora la situación de España e Italia la que inquieta a los mercados. Ambos países son considerados demasiado importantes como para ser socorridos. "Ahora la crisis azota a los grandes países. La situación es cada vez más peligrosa", estimó el economista Christian Saint-Etienne.
Con el fin de tranquilizar a los mercados y ahuyentar los temores de un contagio de la deuda, el ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, anunció ayer que el plan de austeridad que debe ser aprobado mañana por el Parlamento será "reforzado" con la puesta en marcha de un "proceso de privatizaciones".
La situación es tan volátil que los analistas no desechan los escenarios que, hasta hace apenas unos meses, era inimaginables. En las últimas horas, numerosos expertos pronosticaron que los próximos ataques de la especulación se dirigirán a España y, sobre todo, a Gran Bretaña, debido a la debilidad de la reactivación después de los planes de austeridad.
"Para que el plan de ajuste británico tenga éxito, debe llegar a 3% de crecimiento del PBI. Una cifra que naturalmente no se alcanzará. Esto debería colocar a Gran Bretaña como el siguiente candidato de la lista", afirmó Karine Berger, economista de Euler Hermes SFCA.
Pese a las inquietudes sobre la crisis de la deuda en la zona euro, las principales bolsas europeas cerraron ayer en alza, incluyendo las plazas de Madrid (+0,66%) y Milán (+1,79%), las mayores de dos países amenazados por un contagio.
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