Los miembros de la UE acordaron las modalidades de una eventual rescate a ese país
"Estamos dispuestos a intervenir, si así lo desean los griegos", aseguró el presidente de la Comisión Europea, Herman van Rompuy.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, lo secundó: "Estamos preparados para tomar medidas en cualquier momento para ir en ayuda de Grecia".
Los viceministros de Finanzas y los representantes de bancos centrales de los 16 países que comparten la moneda única acordaron, a fines de marzo, las líneas generales de un plan de ayuda para Grecia, basado en préstamos bilaterales voluntarios de los miembros de la eurozona, combinados con un apoyo financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El monto de esa ayuda se elevaría a 23.000 millones de euros, de los cuales 10.000 provendrían del FMI.
La aplicación del mecanismo de rescate requeriría, primero, una solicitud formal por parte del gobierno griego, lo que hasta ahora no ha ocurrido, y luego, la aceptación unánime de los socios de la eurozona. "La aprobación de todos los miembros de la zona, sin embargo, no significa que todos los países vayan a prestarle dinero a Grecia, pues cada país es soberano para decidir si da o no dinero a otro socio", aclararon fuentes diplomáticas.
El plan fue diseñado para ser utilizado como "último recurso", en caso de que Grecia sea incapaz de seguir financiándose a partir de los mercados.
El deterioro continuado de la situación de las finanzas públicas griegas, sin embargo, puso bajo presión a los países de la eurozona para que concretaran las modalidades del acuerdo en vistas a su eventual aplicación.
A raíz de ello, los socios de Grecia acordaron ayer, en el curso de una reunión técnica celebrada en Bruselas, situar la tasa de interés de los préstamos bilaterales a un nivel "menos elevado que el tipo actual del mercado", superior al 7%, es decir, más del doble de lo que paga Alemania.
"Si bien no es un regalo, este mecanismo, de ser aplicado, permitirá a Grecia refinanciarse de una forma más barata que hoy en día y regresar lo antes posible a la financiación del mercado mediante una determinación adecuada del precio del riesgo", explicaron las fuentes.
Impulsadas por las expectativas de que Grecia reciba ayuda para resolver su crisis crediticia, las acciones europeas subieron ayer y cerraron una sexta semana consecutiva de alzas.
Déficit en aumento
El ministro de Finanzas griego, Giorgos Papakonstantinou, sin embargo, se apresuró a aclarar que su país no planea apelar a la ayuda europea. "Ya hemos dicho que Grecia no pretende emplear este mecanismo", sostuvo. Como otra señal negativa, además, la agencia de calificación Fitch recortó ayer la nota de la deuda a largo plazo de Grecia de "BBB+" a "BBB-" a raíz del aumento del "déficit presupuestario" que debe enfrentar el gobierno.
Grecia es el país más endeudado de la eurozona, con un déficit presupuestario de cerca de 13% del PBI, diez puntos por encima del umbral estipulado por el Pacto de Estabilidad de la UE.
El gobierno del premier Giorgos Papandreou dispuso un draconiano plan de austeridad para reducir el déficit al 8,7%, que incluye medidas impopulares como el congelamiento de las jubilaciones y los recortes salariales a los empleados públicos.
De acuerdo con cifras actuales, el déficit presupuestario griego se redujo en el primer trimestre del año en un 40% respecto al mismo período del año pasado. Según afirma Atenas, la caída se produjo sin que empezaran a surtir pleno efecto las medidas de ahorro.
Economistas y observadores, sin embargo, dudan de que Grecia pueda enfrentar esta tarea por sí misma. De acuerdo con medios griegos, un grupo del FMI y el gobierno de Atenas analizan desde anteayer las condiciones y el monto de posibles créditos del organismo
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