El estudio ambiental habla de posibles efectos negativos

El estudio ambiental habla de posibles efectos negativos

El trabajo, elaborado a pedido de Araucaria Energy, enumera los riesgos ambientales de la central termoeléctrica. Expone que la ubicación responde a un beneficio económico y habla de reuniones con funcionarios municipales. Debido a la complejidad del proyecto, la empresa a cargo del trabajo había recomendado realizar audiencias públicas.Autor: Nicolás Grande

Durante la semana, Araucaria Energy emitió un comunicado donde expuso algunas consideraciones ambientales de la central termoeléctrica, en un intento por descomprimir el malestar vecinal que va en aumento. Entre otros planteos, la firma indicó que “la calidad del aire no se verá afectada” y “el ruido en funcionamiento será mínimo”.

Tales afirmaciones se contradicen con el estudio de impacto ambiental del proyecto que, como lo indica la ley de Radicación Industrial, fue elaborado por una consultora (HSE Ingeniería SRL) a pedido de la empresa a cargo del proyecto.

Fechado en octubre de 2006, el trabajo expone que la central termoeléctrica se trata de una instalación compleja en términos ambientales, dato confirmado por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) al definirla como industria de tercera categoría. En varios tramos se marca la necesidad de cumplir con precauciones y mediciones para evitar un impacto ambiental en la población circundante. Especifica procedimientos en casos de incendios ante la presencia de combustible líquido.

Esa complejidad también queda en evidencia si se tiene en cuenta lo planteado por la consultora en cuanto al vínculo que debía establecerse con los vecinos. A diferencia de la sorpresa que dicen expresar voceros de Araucaria por el rechazo vecinal generado, en el estudio de impacto ambiental se dejan entrever posibles conflictos: “La alternativa estudiada no presenta grandes inconvenientes a su ejecución, esto se debe principalmente a la tecnología utilizada para la generación. Es importante destacar que se deberá tener en cuenta la cercanía de viviendas existentes para minimizar los impactos asociados a causarse. En este sentido, se realizarán comunicaciones a la comunidad y en caso necesario, una audiencia pública para que los afectados (sic) puedan evacuar sus dudas y el proceso de instalación y funcionamiento de la central sea realizado con el consentimiento de todas las partes involucradas”.

Nada de esto ocurrió. Los pobladores se enteraron de la termoeléctrica cuando la central se encontraba casi lista para comenzar a funcionar. De hecho, durante los meses de obra ningún cartel en el lugar dio cuenta del proyecto.

La evaluación habla de reuniones informativas con funcionarios municipales y provinciales.

UBICACIÓN

El estudio detalla que fueron evaluados cuatro posibles terrenos para iniciar la construcción. El primero de ellos, más cercano al complejo de barrios cerrados, prácticamente enfrente de su actual emplazamiento, Ruta 6 mediante. En ese caso, la consultora marcó la existencia de viviendas a 200 metros, “lo que ocasionaría problemas en la calidad de vida de los habitantes, principalmente al ruido generado por la central”.

El segundo predio se extendía sobre la Ruta 34, a bastante distancia de la 6. Sin embargo, “se encuentra en una posición más lejana al gasoducto troncal, por tal motivo las conexiones resultarían más costosas, lo mismo vale para la conexión a la subestación, siendo ambas más largas y afectando consecuentemente un área mayor”. El restante, próximo a la Ruta 6, pero alejado del gasoducto y la estación transformadora de la Cooperativa Eléctrica.

En la ubicación elegida, el cálculo económico tuvo un peso central, a pesar de distar poco más de 400 metros de las primeras urbanizaciones: “La ubicación elegida se considera estratégica desde el punto de vista de conectividad, ya que el predio se encuentra lindero al predio de la subestación transformadora a la que conectará su energía generada. En cuanto a la materia prima para la generación, la central se ubicará sobre la Ruta 34, a menos de un kilómetro de la Ruta 6, quedando a metros del gasoducto (que se encuentra a la vera de la misma ruta) desde donde extraerá gas natural para su funcionamiento, facilitando de esta forma la conexión al mismo”.

Por otra parte, el trabajo despeja dudas en cuanto a la generación de trabajo que dará la planta una vez en funcionamiento. Lejos de los números que manejaban algunos concejales en defensa de la rezonificación votada a comienzos de noviembre, se explicita que el plantel de trabajadores se compondrá de 20 personas: dos externos, un gerente de instalaciones, un especialista en Seguridad, Salud Ocupacional y Medio Ambiente (HSE según sus siglas en inglés), un administrador de planta, un gerente de operaciones y mantenimiento y operarios especializados.

ENTORNO

En lo referido al impacto que la planta generará en la población circundante, el estudio indica que “como se puede observar en las imágenes siguientes, los asentamientos más cercanos a la central son industriales, existiendo también asentamientos humanos de baja densidad como barrios privados, quedando a una distancia prudencial de los mismos en las condiciones actuales”. Sin embargo, “es posible esperar ampliaciones de los mismos que ocasionen que la central produzca afectaciones negativas a la calidad de vida de las poblaciones cercanas principalmente relacionadas a la generación de ruido”.

Un mapa delimita, mediante un círculo, el área de influencia directa de la central. Prácticamente todo el conglomerado urbano de Comarcas de Luján queda dentro: “Es muy importante que se tenga en cuenta los posibles impactos ambientales a ocasionarse y se efectivicen las medidas de prevención y mitigación para de esta forma asegurar la no afectación de la calidad de vida de las poblaciones circundantes”, se advierte en el estudio.

“Se considera que el ruido y la afectación a la calidad del aire serán permanentes mientras se encuentren los equipos generadores en funcionamiento, su impacto será difuso ya que puede afectar al área circundante”, indicaron los profesionales a cargo del estudio.

En lo que hace a emanaciones gaseosas, se detalla que “durante la operación y mantenimiento de la planta, los efluentes gaseosos que se generarán son gases de combustión, derivados del funcionamiento de los motogeneradores a utilizar”, con emisiones de “óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, material particulado, monóxido de carbono, y gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono”.

Se habla de la “posibilidad de incendios provocados por fallas de los sistemas eléctricos”. Por eso se describe un “sistema de protección contra incendios” mediante “la detección de fuego y gas, con alarmas visuales y sonoras, y detectores instalados en las áreas de la planta con presencia de gas combustible. Ante una emergencia, el operador podrá cortar el suministro de gas a la planta y a cada grupo generador”.

MATERIALES

En la enumeración de materias primas e insumos, aparecen gas natural, diesel (dos tanques), aceites minerales y sintéticos y refrigerantes.

El funcionamiento demandará la extracción del acuífero de 47 metros cúbicos de agua por hora, es decir, 47.000 litros. A su vez, “las descargas de aguas residuales tienen una composición química diversa dependiendo del tipo de combustión utilizada y de la etapa del proceso que la genere”. Se promete que “todas serán sometidas a un proceso de tratamiento”.

Entre los químicos almacenados aparecen odorizantes, aceite lubricante, etilenglicol, biocidas, ácidos y base para ajuste de PH, entre otros: “Los químicos se almacenan en áreas contenidas con diques por cada producto. En caso de derrame accidental, cada producto se mantiene en su fosa separada para la recolección. En el caso de drenajes ácidos o básicos, éstos se dirigen a una fosa de neutralización”.

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