Empató 2-2 ante El Linqueño. Fue el tercer partido seguido en condición de visitante en sólo ocho días. Está vivo.
Ayer se paró firme en Lincoln, convencido de que si sumaba la clasificación dependía de su propia producción en San Luis. Y así fue.
Estudiantes sumó... empató 2 a 2 ante El Linqueño, por la cuarta fecha de la Zona D, y definirá en su Coliseo, en las últimas dos fechas, el pase a la instancia decisiva del Argentino B de AFA.
El equipo que orientan Gerardo Gómez y Juan Carlos Puente fue paciente (en líneas generales durante todo el juego), se salió del molde (con un tremendo zurdazo de Daniel Garro para el 1-0), tuvo coraje (para ponerse 2-1 arriba con un toque goleador de Nicolás Gatto) y estuvo concentrado casi siempre. Sí, casi... porque perdió la marca a los 32 minutos del complemento y el local le igualó.
De principio a final. El Verde llegó a Lincoln a jugar un partido cerebral. Sin Gastón Stang, Mario Vallejo y Miguel Carrizo, lesionados, ni Emanuel Céliz, suspendido, reordenó una "nueva línea" de cuatro defensores, con Leo Bordón, Gustavo Arrieta, Emanuel Becerra y el retorno de Facundo Quiroga.
Un sólido y flexible dibujo táctico 4-4-1-1. Ya hablamos de la defensa; los 4 del medio fueron Fede Vega, Omar Gallardo, Daniel Quiroga y Julio Agüero; el media-punta Garro; y el delantero neto Gatto.
La iniciativa fue del dueño de casa. El regreso de Verón le dio solvencia a la media cancha, pero la muralla defensiva de Estudiantes trabajó sin fisuras. El local intentó, pero casi siempre abusando de la tarea individual de Millares.
Garro sacó un zurdazo a los 26' y la pelota viajó al ángulo de De León. El Linqueño niveló tres minutos después tras un tiro libre de Millares que Perujo tocó a la red.
En el complemento Estudiantes se adelantó, e hizo del 4-4-1-1 un atrevido 4-3-3 que superó claramente a El Linqueño. No extrañó el 2 a 1 puntano vía Nicolás Gatto (sexto gol en los últimos cinco partidos).
El albiazul fue con más amor propio que juego, Estudiantes estaba bien parado y listo para liquidar de contra. Pero a los 34 minutos Jaime desbordó, la defensa flaqueó por única vez en la tarde, y Ubilla de cabeza puso el empate.
Hay un sabor agrio: Estudiantes siempre estuvo ganando. Y dulce: sumó y depende de sí mismo.

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