El gobierno chavista. Denuncian en las redes sociales la deplorable situación del sector. Y piden ayuda internacional.
Estudiantes venezolanos impulsan la campaña "crisis humanitaria" para "desnudar", con fotografías colgadas en las redes sociales, el colapso que atraviesan los centros públicos de salud oficiales del país por falta de medicinas e insumos que ponen en riesgo la vida de cientos de pacientes.
"Lo que más nos pega es cómo vemos a los pacientes que están completamente desesperanzados, algunos llegan a la resignación en las camas y llevan 3 meses esperando que los operen", fustigó Ana María Marcano, consejera de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en diálogo con la prensa.
Marcano, una joven estudiante del Quinto año de Medicina en la UCV, afirmó que "los pacientes están sufriendo muchísimo y la gran diferencia respecto de otros años es que ahora están dejando de tener miedo, de poner sus caras y decir sus nombres, para que utilicen sus casos como ejemplo de lo que está sucediendo".
"Lo único que uno escucha es que hay que esperar y en esa espera los pacientes ven cómo las medicinas que tienen se vencen o las que necesitan no las encuentran cuando el hospital debería dar la sutura, las inyectadoras, las batas estériles, los antibióticos, los medicamentos, pero no los puede dar porque no los tiene", denunció.
En este contexto dijo que "surgió la idea de hacer la campaña" cuyos objetivos son "disipar la censura" que hay sobre el tema de salud "y aprovechar las redes sociales como medio de difusión, que todavía no han podido censurar, y dar a conocer a nivel internacional lo que está pasando".
"El otro objetivo es que el Alto Gobierno acepte la crisis porque la solución ya no está en las manos del sistema corriente en Venezuela. El problema sobrepasó nuestra capacidad y es necesaria la ayuda internacional porque sin ella es muy difícil que salgamos de esto", enfatizó.
La campaña muestra en las redes sociales gráficas de pacientes junto a los estudiantes de medicina, con un cartel en el que se lee el tiempo que llevan esperando por una intervención quirúrgica, insumos o medicamentos. "Esta crisis nos afecta anímicamente, nos frustra y nos deprime", sostuvo Marcano. A la vez, señaló que "está formando una generación que crea una empatía muy grande con los pacientes y familiares porque, como no podemos darle el medicamento, nos tomamos 5 minutos para sentarnos con él y darle ese trato caluroso extra al ver que no podemos resolver de otra manera".
La situación ha llevado a que médicos, enfermeras, pacientes y hasta niños alcen su voz en varias protestas exigiendo al gobierno que decrete la "emergencia sanitaria" en el sector. La Asamblea Nacional con mayoría opositora lo hizo en enero pasado ante la acentuada escasez de medicamentos, insumos, equipos y el aumento de virus y epidemias como escabiosis, malaria, zika y tuberculosis. "Ya no hay más espera, las personas están desesperadas y las reservas de las organizaciones están en cero. Tenemos condiciones de personas muy críticas, es necesario hacer un llamado de alerta", advirtió Francisco Valencia, presidente de la ONG Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida). Denunció que "los inventarios de medicinas se han reducido en 80%, y los de insumos básicos, médico-quirúrgicos y reactivos para diagnóstico en 70% provocando que los centros de salud, en su mayoría públicos, ya no puedan prestar ni siquiera una atención mínima, adecuada y oportuna". Afirmó además que "4.443 personas con hemofilia, 2.000 con linfoma, 50.000 con cáncer de mama, 61.000 con VIH, son algunas cifras de las vidas que están en riesgo. El actor fundamental y que debe tomar acciones es el Gobierno, que debe ser garante y responsable de la salud de millones de personas", concluyó.
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