Miguel Solé, que fue uno de los promotores iniciales de la candidatura a intendente de Luis Larrañaga, hizo sonar un reproche: tras las revelaciones del secretario de Cultura y Derechos Sociales, le cuestionó al jefe comunal que no puede alinear a sus funcionarios tras la candidatura del senador opositor.
Santa Rosa promete ser un verdadero grano en la campaña de Carlos Verna. A la falta de nombres propios que lo representen con alguna popularidad, se suma una alianza con el intendente Luis Larrañaga que ya empieza a provocar costos, y cuyas bondades son un verdadero misterio.
El jefe comunal está cuestionado desde distintos flancos (internos y externos) y decidió dar su apoyo a la Plural después del desplante que sufrió por parte de Compromiso Peronista.
Pero Larrañaga, por lo visto, no puede ni siquiera "manejar su tropa", como le reprochó el operador vernista Miguel Solé: a menos de una semana de que anunciara su respaldo al senador opositor, el secretario más visible que tiene su gestión ya le pataleó públicamente.
Miguel García anunció, en una entrevista con El Diario, que “a Verna no lo vamos a votar”, aunque desestimó la posibilidad de renunciar.
Solé fue uno de los promotores iniciales de la candidatura de Larrañaga a la Intendencia, en el año 2011. Después, a partir de los vaivenes de la gestión y las idas y venidas del propio Larrañaga, hubo alejamientos y acercamientos. La relación política se aceitaba a través del secretario de Gobierno Luis Sevilla.
Solé es, además, un histórico operador del vernismo. Los dichos del secretario García lo movilizaron a cuestionar la falta de autoridad del intendente. "No podés tener funcionarios que digan que no van a votar a Verna porque es la derecha. ¿Te hiciste zurdo? ¡Si estás con Verna maneja tu tropa!", planteó el exdirector de Canal 3 e integrante de la llamada "Banda de los pampeanos".
Además, en un tiro por elevación a García, advirtió: "Poner en la misma bolsa al CNU y a los peronistas q no son K es una exageración que nubla el criterio político y los hace equivocar de nuevo".
Así se refirió al hecho de que, en el marco de la explicación de su alineamiento actual, García refrescara que "a mi hermano lo mató la derecha peronista".
La situación abre un panorama de interrogantes conflictivos para Verna y Larrañaga: mientras algunos soldados del senador le sugieren al intendente que obligue a sus díscolos a alejarse del gobierno, se abre una situación insólita para la campaña, ya que García asegura que sí trabajará para la campaña de Larrañaga. Es decir: Con Luis Sí, pero con Verna no.
Una de las incógnitas es hasta qué punto puede sostenerse esa contradicción; otra, si es probable que una relación tan ambigua genere peores daños al oficialismo municipal, si es que el vínculo se corta –por ejemplo– en un par de meses, en plena campaña, y de modo más explosivo.
Santa Rosa es prácticamente un tercio de la elección. Y mientras el oficialismo jorgista se debate internamente para definir a su postulante en la capital provincial, el vernismo ya sabe que tendrá serios problemas para hacer pie en la ciudad, donde lanzó dos candidatos miden poco y nada (Lisandro Ranochia y Javier Schlegel) y se plegó a Larrañaga cuando vio que no le quedaba otra.


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