Por Fernando GonzalezTal vez en algún momento le haya dado resultado al Gobierno, pero la estrategia del prontuario como herramienta política ya no logra impacto sobre una gran parte de la sociedad. Los Kirchner han utilizado datos de la vida privada de los jueces para tratar de sacar ventaja en uno de los tantos conflictos que mantienen con diferentes sectores de la Argentina.
Las presiones a los jueces que deben pronunciarse sobre causas que complican al Gobierno van convirtiéndose en una costumbre. Antes, la Presidenta había hablado en público del noviazgo de dos jueces (dato provisto por los servicios de inteligencia del Estado), como si se tratara de un delito. Y a la misma jueza Sarmiento se le había enviado un patrullero a la puerta de su casa en otra clara señal de amedrentamiento.
La consecuencia inmediata de estos abusos son el rechazo de los integrantes de la Justicia y el aumento del malhumor social, que evidencian la mayoría de los sondeos de opinión ciudadana.
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