Luis Juez desplegó ayer sus dotes mediáticas para sacar de las primeras planas de la prensa su negativa a declarar en la causa por malversación de fondos.
Penalistas consultados explicaron con claridad las estrategias en estos procesos:
1) Si una persona puede probar su inocencia, se presenta a la requisitoria, declara, ofrece sus pruebas y espera la decisión judicial.
2) Si una persona no puede probar su inocencia tiene dos opciones: a) negarse a declarar para evitar que sus dichos lo comprometan más, o b) iniciar un camino de dilaciones para entorpecer el proceso. Impugnar al fiscal, pedir la nulidad de su requisitoria, son algunas de las más habituales "chicanas". Ese camino eligió Juez. Ahora Servini debe decidir si anula o no lo actuado por el fiscal Marijuán. Es natural que la jueza rechace el pedido de Luis Juez. Si lo imputó y lo llamó a declarar es porque considera que la requisitoria del fiscal se fundamenta en la semiplena prueba de los hechos de malversación que le imputan. Pero el imputado a su vez puede apelar esa decisión. Y así casi indefinidamente. El propósito de Luis Juez, además de confundir a periodistas, es dilatar el proceso en el tiempo con chicanas. Si es inocente como dice, ¿no es más fácil explicarle a la jueza dónde está el dinero que el fiscal sospecha que malversó? Evitaría manosear la Justicia, ahorraría crispación en la sociedad, y se burlaría menos de la prensa.


Comentá la nota