Lo dice Osvaldo, quien cobró notoriedad hace una semana, cuando fue trasplantado de corazón gracias a que un piloto aterrizó en medio de la niebla. Hoy ya saldría de alta.
“Dos días después de que me habían trasplantado, ahí me contaron”, reconoció en la tarde de ayer a La Voz del Interior, a una semana de la intervención que le está dando la posibilidad de empezar de nuevo.
Cuando los nervios ya habían pasado y el trasplante era un hecho, Osvaldo se enteró por boca de médicos y enfermeros de todo lo que había pasado en esa madrugada de inquietud y adrenalina. Los profesionales le mostraron las noticias y le contaron la historia de la que era protagonista. “Todo este desparramo es por vos”, lo cargaron.
Recién en ese momento, el hombre supo que la decisión del piloto Claudio Pistone de aterrizar con visibilidad casi nula fue fundamental para que el trasplante se hiciera realidad.
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