"Estos jóvenes podrán hacer mucho para sacar a nuestros chicos de tanto sufrimiento"

El obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero mostró su preocupación por el “vacío espiritual” que muestran muchos adolescentes santiagueños, y aseguró que los viajeros serán a su regreso “actores del bien” para intentar revertir esta situación.
Al enviar un mensaje de despedida a los chicos y chicas que este sábado viajarán a España para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, el obispo auxiliar de la diócesis de Santiago del Estero, monseñor Ariel Torrado Mosconi, los consideró “actores del bien común”, y dijo que a su regreso “podrán hacer mucho bien en orden a sacar a nuestros chicos de tanto sufrimiento y situaciones de vulnerabilidad”.

“Son muchas las preocupaciones que tenemos por nuestra juventud. El alcoholismo y la drogadicción, la violencia, la superficialidad y el consumismo, la falta de la valoración de sus vidas que se manifiesta en el creciente y alarmante número de chicos que mueren o quedan imposibilitados por ‘accidentes’ de tránsito, los suicidios, la depresión, el pánico, los trastornos alimentarios. Todas estas situaciones nos muestran el vacío espiritual de tantos jóvenes…”, dijo el prelado.

En su mensaje a los jóvenes que viajarán este sábado con destino a Europa, Torrado Mosconi, expresó:

“Enviados para que al regresar puedan traernos la riqueza de su experiencia, el entusiasmo de su juventud, la sabiduría de lo aprendido.

Los jóvenes son nuestra esperanza, y estos jóvenes nos llenan de esperanza ya que están comprometidos, desde hace ya mucho tiempo, en la búsqueda de animar, alentar, formar y guiar a otros chicos y chicas por el camino del bien y la solidaridad.

Los adolescentes, que están en una etapa de la vida en que buscan su propia identidad y pertenencia a un grupo, muchas veces son víctimas de falsos líderes. Es por eso que es necesario formar verdaderos líderes que conduzcan con su ejemplo por el camino del bien y la virtud.

Los jóvenes que participan en esta jornada mundial están comprometidos en sus parajes, pueblos y barrios con otros jóvenes. Allí se reúnen, rezan, reflexionan, juegan, trabajan, se divierten sanamente y proyectan un mundo mejor.

Su misión es crear ámbitos de contención y ayuda a tantos jóvenes de los distintos barrios y pueblos santiagueños, especialmente los jóvenes en riesgo.

Dios, la Iglesia, Santiago y sus familias han puesto una gran confianza en ellos para que tengan esta experiencia eclesial de la jornada mundial, no para su provecho personal, sino para que al regresar puedan comprometerse aún más en ser factores positivos para nuestra juventud santiagueña.

Escucharán la palabra del papa Benedicto XVI, tendrán contacto con otros jóvenes del mundo entero, participarán de proyectos y actividades que les abrirán su mente y su corazón para luego, a su regreso, traer a Santiago ideas e iniciativas que puedan ayudar a otros jóvenes santiagueños.

Como en la parábola de los talentos estos jóvenes recibirán mucho, luego se les pedirá mucho en orden al compromiso social y eclesial en orden a ser un referente para otros jóvenes y comprometerse en ser actores positivos para sacar a nuestros chicos de tantos tentaciones y situaciones que ponen en riesgo sus vidas y su futuro.

Como discípulos misioneros estos jóvenes, que tendrán la oportunidad de participar en esta jornada mundial, están llamados a transmitir a sus hermanos jóvenes sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo, y a compartirla en comunidad construyendo la Iglesia y la sociedad santiagueña”. l

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