El sábado por la mañana la coordinadora de relaciones institucionales de la Dirección Nacional de Fomento del Monotributo Social Romina Schwarzach informó en una charla cómo se implementa y cuales son los requisitos para acceder al monotributo social.
Las funcionarias explicaron que es una herramienta de inclusión social porque hace que todos aquellos que no pueden legalizar su producto o su servicio porque no llegan a cubrir o pagar el monotributo federal lo hagan a través del monotributo social con los mismos derechos que se le reconocen a un monotributista federal.
“Esta es una herramienta de inclusión social para que todos aquellos que nos encontramos dentro de la economía social, nos sintamos parte de ese famoso mercado al que no podíamos acceder porque no teníamos manera de legalizarnos. Hoy por hoy esto es un puente que nos lleva de la economía informal a la economía formal. A partir de ahora le vamos a poder dar a nuestro producto el valor que tiene que tener” expresó Schwarzach.
También sostuvo que este tipo de reuniones informativas se llevan a cabo para la profundización de esta herramienta de inclusión social. La idea es que con el monotributo social todos los emprendedores que hoy están en la situación de vulnerabilidad social y que no pueden acceder por una cosa u otra al monotributo general puedan hacerlo a través del social.
“A nivel nacional tenemos una estadística realizada a través de la encuesta permanente de hogares y estamos hablando de un millón de personas que están en condiciones de acceder a este monotributo, de los cuales tenemos más de 400.000 inscriptos. Los adherentes pueden ser personas físicas que tienen su propio proyecto, ya sea plomeros, gasistas, pintores, puede ser un proyecto asociativo de dos o tres personas que facturan a nombre del proyecto o asociados a cooperativas de trabajo.
Este sistema genera tres derechos: el derecho de la facturación, el derecho a la obra social y el derecho al aporte jubilatorio.
El principal requisito para acceder a él es tener un proyecto propio, ya sea un proyecto productivo o un proyecto de servicio y no estar en relación de dependencia. Indicaron que este monotributo muchas veces genera “avivadas” ya que empleadores invitan a sus empleados a inscribirse en este monotributo que es más barato para no realizar los aportes correspondientes en otra categoría.
Como segundo requisito está la facturación que no puede superar los $ 24.000 en caso de las personas físicas. En caso de los proyectos asociativos, si son dos asociados $ 48.000 si son tres, $ 72.000 y en caso de cooperativas de trabajo no tiene monto de facturación. Otro requisito es no tener más de una propiedad mueble y de una propiedad.
La coordinadora indicó que el monotributo social es la única categoría tributaria que no se hace en la AFIP, sino en el ministerio de desarrollo social. Solo se trabaja con la AFIP en el cruce de datos, porque se necesita saber si esa persona está en la situación de vulnerabilidad social.
Una vez que esa persona pasa su facturación de $ 24.000 significa que su proyecto está funcionando y pasa a ser monotributista general, en la categoría que le corresponda de acuerdo a la facturación que tenga.
“El monotributo social está en funcionamiento desde el año 2004 y tenemos una proyección de crecimiento del 40%. Por eso hacemos difusión, promoción y fomento de lo que significa esta herramienta para que se sepa que esto es una posibilidad que se les está dando desde el estado nacional para que puedan legalizar su tarea” sostuvo Romina Schwarzach.
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