“Esto es un escarmiento y su consecuencia es sacarnos a los jueces del medio”

“Esto es un escarmiento y su consecuencia es sacarnos a los jueces del medio”
En una entrevista con EL SIGLO, Eduardo Romero Lascano, uno de lo vocales que integró el Tribunal que dictó la absolución de los imputados del caso Verón se defendió de las acusaciones vertidas en su contra. Cuestionó la actitud asumida por parte de Susana Trimarco y objetó la injerencia del poder político en torno a la causa.
Su postura es no ingresar en una confrontación que tienda a enturbiar aún más el desarrollo que transita la causa por la desaparición de María de los Ángeles Verón tras la sentencia absolutoria dictada el pasado11 de diciembre.

No pretende ser objeto de la utilización mediática que de la situación se ha efectuado, como tampoco persigue formar parte de la polémica desatada entre los miembros del tribunal que rubricó el fallo del escándalo y los integrantes de la Comisión de Juicio Político y el Jury de enjuiciamiento que tiene en sus manos la suerte de los tres vocales de la sala II de la Cámara Penal, luego de la denuncia efectuada por Susana Trimarco.

Sin embargo, tiene argumentos con los que persigue esclarecer el panorama en el que se encuentra inmerso y con ello intentar limpiar su figura y refutar las acusaciones que pesan sobre él.

Eduardo Romero Lascano, uno de los tres magistrados que formó parte del Tribunal objetado (junto a Alberto Piedrabuena y Emilio Herrera Molina) en una entrevista con EL SIGLO, aclaró su situación particular luego de las imputaciones efectuadas por la madre de la joven desaparecida en 2002, como también brindó su punto de vista sobre el proceso judicial en el que se basó la causa Verón y las injerencias del sector político que posibilitaron que ahora sean los jueces quienes se encuentren en el banquillo de los acusados.

¿Pensó en algún momento que luego de la sentencia absolutoria sobrevendría una polémica de tal magnitud?

Sinceramente, estaba casi seguro de que nos iban a pedir el juicio político. Lo que quieren lograr es una condena en base a la presión mediática que se abatió sobre este tema, ya que nadie imaginó que íbamos a tener el coraje de fallar como finalmente lo hicimos. Pero era vox populi que en la causa no habían elementos suficientes para impartir una sentencia condenatoria. A partir de allí, lo que se instaló fue el miedo para con todo aquel que defienda lo que se dejó constancia en el fallo.

¿La parte acusatoria (Trimarco) era conciente de las deficiencias que se habían registrado en la instrucción, según la postura de ustedes, antes de llegar al juicio oral?

Estoy seguro de que ellos estaban al tanto de la ineficacia que había reinado en el proceso de recolección de pruebas, de lo contrario no habrían apelado a ejecutar todos los medios a su alcance, ya sea instancias políticas, sociales y mediáticas, para ejercer el grado de poder y presión que pesaba sobre el Tribunal.

Incluso, los abogados de la señora son pasibles de ser acusados de mala praxis en el proceso. Es más, nosotros (por los jueces) a dos meses de concluir el juicio le dimos la posibilidad a todas las partes para que requieran lo que ellos consideren necesario, ya sea para reforzar la acusación o bien la defensa. Desde la querella lo único que exigieron fueron tonterías. Entonces, lo que me pregunto es por qué se desperdició la oportunidad de avanzar en una investigación integral de los hechos.

Uno de los argumentos que utiliza Trimarco para objetar la sentencia es la poca importancia que ustedes habrían adoptado en torno a los testimonios de las víctimas como así también demás material probatorio, que fuera desestimado...

En cuanto se pidieron detalles de los hechos en pleno debate, la causa se desmoronó. Por ejemplo, se apeló a los trascendidos, a los rumores, a los anónimos que fueron presentados como pruebas, lo que se trasformó en una caractererística de Trimarco y su entorno. No sólo apelaron a ello en el juicio, sino también en las acusaciones vertidas en contra del Tribunal por el supuesto cobro de sobornos para absolver a los imputados. Todo forma parte de bombas de estruendo, afirmaciones abstractas que nos figuran en un mundo de fantasía.

Considera que más allá de lo que definan los órganos pertinentes, ¿existe ya una condena social sobre los jueces?

Acá lo que se buscó fue avanzar con una justicia mediática que incentive una reacción pública que es propia de estos juicios importantes.

Pero lo que debe quedar claro es que el juez no puede fallar de acuerdo a si habrá una reacción o no, sino que todo fallo debe ajustarse a derecho, de lo contrario, estamos siendo funcionales a aquellos sectores que sólo pretender obstruir la tarea desarrollada por el Poder Judicial y no entienden que la justicia es el último valuarte de los derechos de las minorías.

¿Fue acertada la decisión de Trimarco en recurrir directamente a las instancias legislativas que prevén el proceso de juicio político?

Pudo haberlo hecho, pero no con la acusación que se nos plantea porque se ataca directamente la sentencia. Primero intentaron instalar que de nuestra parte hubo malos tratos en contra de las testigos, pero como se trataba de un argumento débil que se caía por su propio peso, ahora avanzan sobre lo que siempre fue el real motivo de todo esto, como lo es el fallo en sí. Entonces, esto debería haberse dirimido en Casación, para que la Corte revise todo, ya que aún no hay un daño definitivo, como lo quieren presentar. Legalmente, no hay razón alguna para que se propicie un jury de enjuiciamiento.

A su entender, ¿hay algo detrás de la posible destitución del Tribunal?

Todo esto es una ejecución sumaria, el plan es la destitución, otorgado ante el pedido de Trimarco y la afirmación directa del gobernador José Alperovich de satisfacerla en todo lo que ella exija.

Si había condena, no pasaba absolutamente nada, por más que se advierta un hipotético caso en el que nosotros habríamos incurrido en un mal accionar de nuestras funciones. La razón que explica todo es una absolución que no fue asimilada por la que sería la víctima.

¿Era perceptible desde un inicio, la presión que pudo haberse ejercido desde otros estamentos a la hora de llevar a cabo este juicio?

Podemos decir que el plan de destitución en contra nuestro ya se advertía en el juicio mismo con las presiones políticas y públicas que se presentaron, basta ejemplificar el caso de la ministra Nilda Garré exigiendo un fallo ejemplar y luego el desfile de personalidades, celebridades y notables que se hicieron presentes durante el debate.

¿Existe una tendencia de venganza por el fallo en cuestión?

Es un escarmiento en el que si no se hace lo que alguien diga, habrá consecuencias que tienen que ver con sacarnos a los jueces del medio. Entonces, de lo que se trata es de un problema de independencia del Poder Judicial. Pero toda la presión mediática puesta en función en esta polémica hace que la gente no entienda los detalles.

Tomando en cuenta la relación entablada entre la propia Trimarco y el poder político tucumano, ¿su destitución es una cosa ya juzgada?

La destitución es el guión que persigue satisfacer los reclamos de la señora Trimarco e inquietudes de índole nacional. Pero en la vida siempre hay un final abierto el cual pelearé hasta las últimas consecuencias. No me arrepiento de lo hecho, si tendía que volver a fallar, lo haría exactamente del mismo modo.

En medio de todo este escándalo, ¿en algún momento se sabrá lo que pasó realmente con Marita Verón?

Yo me preguntaría si existió en algún momento una investigación seria. O solamente interesa salir en los diarios. Mientras se siga con el show, toda investigación organizada, sistemática y metódica resulta trunca.

Por eso yo no deseo peleas porque así se desvanecen todos los argumentos. Hoy queda claro que el chivo expiatorio de esta causa, somos los jueces.

Ronda de testigos en la Comisión de Juicio Político

La periodista de Clarín Sibila Camps (cubrió gran parte del juicio) fue la primera testigo que compareció ayer ante la Comisión de Juicio Político que preside Sisto Terán Nougués, en el marco de las actuaciones que ese equipo de trabajo legislativo lleva adelante, tras el pedido de destitución presentado por Susana Trimarco contra los Camaristas Alberto Piedrabuena, Eduardo Romero Lascano y Emilio Herrera Molina.

La exposición de Camps se extendió por algo más de una hora. Al finalizar la reunión, Carlos Garmendia, abogado de Trimarco, admitió que la exposición de la testigo lo llevó a rememorar instancias del proceso “que por el fragor de la batalla, no fue dimensionado en su momento”, admitió. La ronda de testimonios continuará hoy a las 9.30, cuando comparezca ante los Legisladores de la Comisión, la doctora María Balderrama Tagliapietra, para hacerlo una hora y media más tarde la Licenciada Dafne Alfie.

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