En Esso dicen que recién en dos meses las petroleras podrán recuperar el stock de combustible.
“El abastecimiento recién podrá mejorar de acá a dos meses, porque ese es el tiempo que necesitan las petroleras para recuperar el stock”, explicó Gianello, quien remarcó que este año su estación manifiesta la misma realidad que experimentó al cierre del 2010. “Enero estuvo bravísimo, con escasez de súper y premium. Para nosotros la situación no cambió mucho de la que habíamos padecido en diciembre”. El comerciante no es muy optimista y dijo que la normalización solo llegará si el gobierno nacional deja de barrer debajo de la alfombra. “Ellos niegan los problemas, pero con esta actitud no los van solucionar. Por eso me temo que esto puede ir para largo”, advirtió.
La escasez de combustibles (en especial de súper) se sintió fuerte en San Luis en la última semana. En algunas YPF del centro fue común ver filas extensas de vehículos y varias estaciones de bandera blanca de la ciudad incluso se quedaron sin naftas.
Estas irregularidades en el suministro de hidrocarburos representan la enésima manifestación de un escenario de carestía estructural que aqueja al mercado argentino, un panorama que se agravó cuando en agosto del 2010 el gobierno nacional decidió congelar el valor de todos los combustibles líquidos sin atender la rentabilidad del sector.
Gianello remarcó que actualmente el mercado recibe entre un 8 por ciento menos de combustible que en el 2000, una disminución que contrasta con el aumento sostenido del parque automotor en el país, donde el año pasado se rompió el record histórico de patentamientos, con más de 660 mil unidades vendidas. Para él es imposible que exista un suministro normal si la ecuación entre la oferta y la demanda no logra equilibrar estos números.
El comerciante puntualizó que la falta de estímulos para hacer inversiones en el sector productivo es la causa de la insuficiencia en la provisión de naftas. “Las petroleras representan un capital de riesgo. Pero no van a arriesgar si saben que pierden seguro”, destacó.
Las empresas de hidrocarburos piden un mercado interno más competitivo con tarifas similares a las de la región (En Brasil o Uruguay los automovilistas pagan 1,5 dólares por el litro de súper).
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