Es el séptimo hijo varón de la familia Molina. Ayer recibió el Sacramento en la Parroquia San Roque.
Tiene cara de pícaro y un alma noble. Para Esteban Cristian Emanuel, de diez años, su bautismo le implicará un gran cambio. Él es el séptimo hijo varón de los Molina, y ayer se convirtió en el ahijado de la presidente Cristina Kirchner, tal cual reza la tradición oficializada en 1974.
La ceremonia fue a las 11 en la Parroquia San Roque de la capital provincial. Los padres José Luis Molina (52 años) y Marta Ester Torres (42) tienen 9 hijos, todos varones, y son de San Luis: Luis Arturo (25 años), José Nicolás (24), Ángel Daniel (21), Adrian Iván (18), Paulino Agustín (13), Matías Gabriel (11), Facundo (8) y Uriel (5). La familia también está compuesta por tres nietos, dos del primer hijo y uno del que sigue en edad. Otra particularidad: ellos también son varones.
El bautismo fue precedido por el padre Ignacio Daminato. Además de los familiares, participó la edecán comodoro, Silvina Carrascosa, en representación de la Presidente. Por la apretada agenda de la funcionaria, la celebración religiosa fue realizada durante la semana y se dejó de lado el tradicional rito de los sábados a las 17.
La Secretaria General de Madrinazgos Presidenciales garantizará a Esteban los estudios hasta el nivel universitario. Para los padres, de origen humilde, es toda una ayuda y un incentivo. José Luis fue diariero en el supermercado Aiello de avenida Perón y Héroes de Malvinas y ahora cría animales en el campo. Marta es ama de casa.
“Hemos luchado toda la vida y dentro de nuestras posibilidades le brindamos lo mejor que pudimos a los chicos para que no les falte nada. Tratamos que nuestros hijos sean alguien en la vida. Algunos de los grandes han abandonado los estudios, pero el segundo más grande es maestro mayor de obra”, comentó la madre.
Esteban se fue con las manos repletas. Los regalos presidenciales incluyeron un libro que envió Cristina Kirchner desde la Casa Rosada, una medalla recordatorio, un certificado que indica que a partir de ahora es un ahijado presidencial, la beca para los estudios y un reconocimiento en dinero que se entrega por única vez.
“Me gusta estudiar un poquito nomás; lo que disfruto es estar en el campo, criando animales y sobre todo a los chivitos. Me encanta darle la leche a la cabrita. En cambio los terneritos ya saben cómo tomar la leche de la vaca”, comentó Esteban, tímido.
Al nene le gusta Lengua y con Matemáticas se lleva bien sólo en las sumas, porque las divisiones que le dan en la escuela "Juan Tulio Zavala" le cuestan. Su pasión son las carreras de caballos, y sueña con verlas alguna vez en vivo. “El fútbol sólo me gusta para jugar”, dijo entusiasta. Aseguró que en la cancha le gusta la posición de “mareador” y que “a veces” se la quita su hermano. “Ojalá que estudie y sea alguien en el futuro. A mis hijos les pido que salgan adelante”, expresó su madre.
Lidiar con nueve chicos no es tarea fácil. Además, en el caso de los Molina sólo la mitad parece tener en el ADN el gusto para el estudio. Sin embargo, Adrián está por terminar el secundario y sus padres sueñan con que continúe la universidad.
“Como padres nos rompemos el alma y ellos más adelante saben que van a tener que lucharla con sus familias. Hoy si una persona no estudia, no tiene chances en la sociedad. Antes el campo te ofrecía una alternativa para sobrevivir”, aseguró Marta.
La notificación del madrinazgo presidencial llegó cuando menos se lo esperaba. “Los trámites los comencé cuando nació Esteban, pero me dijeron que no me correspondía porque no estaba casada. Entonces no continué más el papeleo. Pero siempre tenía ilusión y este año me llamaron de Nación diciéndome que la Presidente había aprobado mi expediente. Ahí volví a empezar con las gestiones”.
Ésta no es la primera vez que el padre Daminato tiene una celebración especial. Hace dos años bautizó a un bebé que también se convirtió en ahijado presidencial y además celebró una fiesta en la que el gobernador Claudio Poggi, hizo lo mismo con Rodrigo Bladimir.


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