El Estado presente desde los Primeros Años

Desde esta semana comenzará a aplicarse un programa que aúna los diferentes planes sociales vigentes para potenciar el desarrollo de niños y niñas. Al momento, 150 “facilitadores” asistirán a cinco barriadas vulnerables. Prevén que en número de voluntarios trepará a 250 y se integrarán dos centros urbanos más.
La infancia temprana, se sabe, es fundamental para el desarrollo del niño y la niña. Quines no acceden en ese período a complacer necesidades y placeres ineluctables transitan etapas superiores de la vida con desventajas. En la multiplicidad de combinaciones que redefinieron el concepto de núcleo familiar, es importante que el Estado se erija allí como un garante de que cada uno de los infantes encuentre motivaciones para crecer. En ese marco, en Ezeiza se comenzó a aplicar el programa nacional Primeros Años, destinado a potenciar la aplicación de las estrategias de mejoría social que administran los gobiernos nacional, provincial y local.

Quien percibe un Asignación Universal por Hijo (AUH) está obligado a asegurar el calendario de vacunas y la concurrencia de esos chicos y chicas a la escuela, pero ello no basta. Existen otras buenas prácticas que, generaciones desiguales y desfinanciadas en materia de gasto social desinstalaron del imaginario colectivo, como la preponderancia de los espacios lúdicos en la crianza, el involucramiento en ella de los adultos significativos y la diagramación de un plan alimentario bien nutrido. En ese marco, unos 150 “facilitadores” se capacitaron en esa jornada para convocar a las barriadas vulnerables a contribuir en el crecimiento de su comunidad, para superar un contexto inicialmente desfavorable.

Son más que madres que quieren ayudar, como las denominadas ‘Manzaneras’. De hecho, ni siquiera son sólo mujeres, explicó al responsable de la aplicación local del programa, Adriana Castronovo. “Acá vinieron adultos (en su mayoría, provenientes de entidades sociales) para capacitarse en la preservación de todos los derechos del niño, en cuanto a salud, educación, justicia, identidad, etcétera”, subrayó la también secretaria de Desarrollo Social de Ezeiza.

Si en las acciones del Estado está la herramienta, en el esfuerzo doméstico estará el éxito de iniciativa: “Su familia (en el sentido extenso del término), la participación de todo se complementa con los programas” que equiparan condiciones previas como los de documentación, acceso a la alimentación, vacunas y educación básicas, y los de entretenimiento, como la programación del canal infantil estatal Paka Paka a través de la TV gratuita digital.

“Los facilitadores se convocan para trabajar en (los ámbitos propios de) las familias. El enfoque está puesto en los chicos, para propiciarles espacio para el juego, lectura y música, pero también compartir la comida” y fomentar el reconocimiento de logros, acotó la especialista. Para ello, “tenemos armadas cuatro mesas, en Sol de Oro, Vista Linda y Alegre, Carlos Spegazzini y Villa Golf”, detalló la secretaria, que además convocó a gestar una para Villa Guillermina y otra dedicada a la ciudad cabecera de distrito.

La jornada de capacitación, realizada en el Polideportivo Diego Armando Maradona, incluyó talleres de diversa índole, mientras los nenes de los presentes se dedicaron a explorar una biblioteca instalada para la ocasión y un espacio de juegos. Previa entrega de un material textual, el martes se anunció que cada voluntario percibirá 540 pesos por trimestre, en concepto de incentivo, aportados por el Gobierno nacional.

Facilitar es la clave

En Ezeiza funcionan Unidades de Desarrollo Infantil (UDI), algo así como un comedor municipal que además ofrece asistencia educativa a los chicos que no ingresaron en los jardines por falta de cupo. En Sol de Oro, en la localidad de La Unión, Carmen asiste a niños de la misma edad a la que apunta Primeros Años. Ahora, esa mamá de tres adolescentes que sigue en contacto con el grupo humano inicial, se inscribió para ser “facilitadora” en la iniciativa: “Me interesó porque es un programa para chicos de 0 a 4 años que, en general, son carenciados”, describió en diálogo con LA TERCERA.

¿Cómo es la situación de la infancia en Sol de Oro? “Con la AUH está mejor pero no deja de ser un barrio muy grande. Hay muchos paraguayos y peruanos que no tiene acceso a ella”, describió la voluntaria. En ese contexto, incidir desde la participación es esencial. Pero ¿Qué probidad lleva a privilegiar la mejoría comunitaria sobre la personal? “Somos mamás (y papás) involucrados desde hace mucho tiempo, que siempre hicimos hincapié en la vacunación, limpieza, alimentación y prevención de enfermedades. Lo que engancha de esto es que aprenden a cuidar a sus hijos. Por ejemplo, a algunas (mamás) no les gusta usar la polenta o las lentejas de los bolsones de comida, entonces acá se enseña a alimentar con eso”, ilustró la mujer.

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