Un trabajo elaborado por técnicos del CEM revela que en diez años el gasto del sector público pasó de 11,5% a 21 % del Producto Bruto Geográfico.
Según el detallado análisis de las finanzas provinciales que va desde el año 2003 hasta 2012, en ese lapso -y considerando las erogaciones totales por parte del Estado- la incidencia del gasto estatal en el Producto Bruto Geográfico (PBG) pasó del 11,5% al 20,9%. Sin embargo, el último número sería mayor a partir de estimaciones preliminares del crecimiento nominal de la economía local durante 2012, el sector público habría alcanzado el 21,3% del PBG.
Así, según reza el informe, mientras en esos diez años la economía provincial creció 4 veces en términos nominales, las erogaciones totales lo hicieron 7,3 veces en el mismo lapso. El economista Sebastián Laza explicó que este crecimiento está por encima del promedio y que la ecuación no puede ser positiva cuando el sector público crece más que el privado y este último se va estancando.
Según el mismo análisis, en los últimos 10 años las erogaciones corrientes representaron, en promedio, el 90% de los gastos totales en el período analizado. Lo que agrava la situación es, además, que los gastos en capital y obra pública vienen descendiendo de manera considerable.
Por ejemplo, cita el estudio del CEM, el Presupuesto 2012 preveía $ 2.142 millones en concepto de erogaciones de capital, de los cuales se ejecutaron sólo $ 1.072 millones (50% de lo presupuestado), un monto inclusive menor, en términos nominales, que lo ejecutado en obra pública en 2011. "El que pasó ha sido uno de los peores años en lo que a obra pública respecta", señaló Laza.
De acuerdo con el economista Daniel Garro de estudio Valor, el gasto público local viene "aumentado a una tasa anual de alrededor del 50% desde 2000 a la fecha". No obstante, el mayor peso de este sector en la economía de Mendoza ni siquiera se ha traducido en obras de infraestructura o en un crecimiento concreto de la estructura provincial.
Para Silvia Jardel, economista del CEM, el hecho de que el sector público tenga cada vez mayor peso en el PBG no es un buen signo. En especial porque ese crecimiento no necesariamente se ha traducido en mejoras en los servicios de salud o educación.
Garro cree que la mayor participación del gasto público en el PBG es una "inercia" que tiene la economía argentina tanto nacional como provincial. Al igual que Jardel, expresó que "lo más grave es que los servicios que presta el Estado cada vez son peores".
En tanto, la profesional del Consejo Empresario aclaró que para "sostener ese nivel de gasto público son necesarios cada vez más impuestos". En este sentido, el análisis destaca una suba de 20 puntos .
Análisis de largo plazo
Una mayor participación del Estado en la economía local no es algo que haya sucedido de un día para otro y, aunque el movimiento fue paulatino, comenzó a tener saltos de dos puntos a partir de 2008 hasta la actualidad (ver gráfico). La reestatización de Obras Sanitarias en 2010 y de YPF el año pasado no influyó en una tendencia que ya se percibía.
En este sentido, Jardel explicó que el análisis realizado es de tendencia. Es decir, que "en los últimos diez años ha habido un deterioro sistemático de las finanzas, un aumento en el gasto en personal (pasó de un 50% a casi un 60% del total en esos años) así como una subejecución de la obra pública", señaló la economista.
En base a su visión, se trata de una tendencia difícil de revertir. Del mismo modo, Laza opinó que es muy complicado achicar el volumen del Estado. En especial porque al costo político de despedir empleados públicos hay que sumarle el económico de deshacerse de personas que pueden no tener lugar en la estructura privada.
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