El Estado Islámico reivindicó al atentado suicida de Túnez

El Estado Islámico reivindicó al atentado suicida de Túnez

El gobierno tunecino confirmó que el atentado de ayer contra un ómnibus en el centro de la capital fue obra de un suicida y ordenó el cierre de las fronteras con Libia durante dos semanas, horas antes de que el EI lo reivindicara.

La Presidencia tunecina informó en un comunicado que dentro del ómnibus se halló el cuerpo de una decimotercera persona que según todos los indicios es del "hombre que realizó el ataque", mientras que el Ministerio del Interior dijo que el atentado se cometió con 10 kilos de un explosivo militar traído desde Libia.

Horas después, el Consejo de Seguridad Nacional, encabezado por el presidente Beyi Caid Essesbi, decidió cerrar el límite con Libia durante 15 días desde la medianoche de hoy y "reforzar la vigilancia de las fronteras marítimas y en aeropuertos", dijo la Presidencia en un comunicado.

El atentado sacudió al país árabe del norte de África luego de un año particularmente violento, y se inscribe en una lista de grandes atentados en Europa y Medio Oriente que ha demostrado la capacidad del EI de golpear y aterrorizar a poblaciones a miles de kilómetros de distancia de sus bases centrales en Siria e Irak.

Miles de tunecinos han viajado a Siria, Irak o Libia a luchar en las filas del EI o de otros grupos islamistas.

Entre las víctimas fatales del atentado de ayer figura el guardaespaldas personal de Essebsi.

En un comunicado difundido hoy por la red social Twitter, el EI afirmó que el ataque fue perpetrado por un joven, al que identificó como Abu Abdullah al Tunisi, que "hizo explotar una cinturón explosivo en un colectivo" para castigar a los infieles de Túnez".

"No habrá seguridad en ese país ni cesarán nuestras acciones hasta que en Túnez se imponga la sharia (ley de Dios)", amenazaron los yihadistas, según informó la agencia de noticias EFE.

Las primeras informaciones apuntaban a la posibilidad de que se tratara de un explosivo adosado a los bajos del vehículo o incluso de una mochila dejada al costado de la avenida por donde circulaba. 

"De acuerdo con la investigación preliminar, el atacante llevaba una mochila a la espalda, un abrigo y auriculares. Hizo explotar la carga en la puerta del vehículo", explicó a la emisora local Shems FM el oficial Hichem Gharbi, de la seguridad presidencial.

El Ministerio de Interior tunecino informó de que el cinturón fue confeccionado con un tipo de explosivo plástico llamado "Semtex", que utilizan los yihadistas en Libia y del que se tiene constancia de que lleva siendo introducido de forma lícita en Túnez desde 2014.

"El cinturón contenía cerca de 10 kilogramos de este material de uso militar", explicó a EFE una fuente de seguridad, que pidió no ser identificada.

El atentado es el tercero que sufre Túnez en 2015 y supone un cambio de estrategia de los yihadistas, ya que en los dos anteriores habían atentado contra la industria del turismo.

El primero se produjo el 18 de marzo en el museo El Bardo de la capital, donde dos hombres -también vinculados al EI- burlaron los controles de seguridad y mataron a tiros a 22 visitantes extranjeros, en su mayoría europeos.

Apenas cuatro meses después, el 26 de junio, otro joven tunecino con lazos con la rama del EI en Libia, donde recibió entrenamiento militar, asesinó a 38 turistas extranjeros en una playa de la ciudad costera de Susa.

Tras ese último atentado, que tenía como objetivo golpear aún más la frágil economía tunecina, el gobierno decretó el estado de emergencia durante dos meses, medida que volvió a imponer ayer durante 30 días junto a un toque de queda nocturno en la capital.

En Túnez se inició, en 2011, la ola de protestas contra gobiernos autocráticos del norte de Africa y Medio Oriente conocida como la Primavera Árabe, y el ataque supone otro golpe a la joven democracia tunecina, además de coincidir con una crisis en el partido gobernante Nida Tunis.

A principios de mes, una treintena de diputados de la formación, ganadora de las elecciones del pasado año tras aunar en su seno a diferentes partidos solo vinculados por el deseo de cambio, presentaron su renuncia tras ser agredidos por partidarios del hijo del presidente Essebsi.

Dentro del partido, que atraviesa una grave crisis, se acusa al vástago de Essebsi de maniobrar para suceder a su padre tanto al frente de la formación que el anciano, de 88 años, fundó, como en la Presidencia.

El ataque también se produce en un contexto caracterizado por el aumento de la actividad del Ejército, que en el último mes y medio ha anunciado el desmantelamiento de al menos una decena de células yihadistas y el arresto de cerca de medio centenar de sospechosos en todo el país.

Los combates se libraban hasta ahora en la región de Kasserine, una agreste zona donde desde 2011 se refugian radicales procedentes de todo el Magreb e yihadistas tunecinos, muchos de ellos retornados de la guerra en Siria e Irak.

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