En estado de gestación las estrategias que definirán el destino de la provincia

En estado de gestación las estrategias que definirán el destino de la provincia
Entre planificadas presentaciones de amparos para reclamar la “inconstitucionalidad” de la elección de los miembros del Consejo de la Magistratura a través del voto popular, entre expedientes que van y vienen y se sustancian en el fuero judicial..

Las horas corren inexorablemente y aproximan el primer plazo del calendario electoral nacional, que en el casillero del día 12 marca el límite para la presentación de alianzas. Con cronograma en mano, los partidos de la oposición buscan afanosamente acercar posiciones para presentar una o dos alternativas que den pelea al justicialismo que, a su vez, tiene que aclarar su visión política y perfilarla lo mejor posible para la definición de acuerdos convenientes. En este escenario, las fuerzas no tradicionales necesariamente tienen que amalgamar intereses y coincidir de manera programática (no amontonarse) en una estructura que se posicione como opción, frente a las coaliciones que darán a luz justicialistas y radicales, las que, aunque la historia todavía no está escrita, se espera concentren amplio interés del electorado, no sólo por una cuestión de historia o peso específico, sino porque experimentos anteriores no supieron hilvanar un proyecto serio, sustentable y seductor. El caso del Frente Primero Jujuy, cuya conducción intenta reflotar, es emblemático. Poco a poco se fue diluyendo entre sus limitaciones y falta de propuestas. En otra vereda, tienen crédito abierto otras fuerzas de expectante posicionamiento y aparición, tales como LyDER, que ya ostenta representación parlamentaria; y el PRO, sustentado en la figura de Macri y medidos pasos en Jujuy. Todos y cada uno de ellos saben que no alcanza, según puede verse, con agrupar a un conjunto de dirigentes (la mayoría de ellos desertores de otras fuerzas) para constituirse en una alternativa con posibilidades reales de acceder a los espacios de poder. Es vital mostrar pergaminos, unidad, conducta y coherencia. Mucho más, cuando tampoco se está mostrando una estética capaz de representar el cambio y la renovación que se dice proponer. Desde luego, será la gente, con su voto, la que dará el veredicto final, pero si algo se debe tener en cuenta en los primeros pasos del proceso electoral es que para ser verdadera alternativa hace falta mucho más que buenas intenciones o la “locura” de afrontar el desafío. Es imprescindible asumir con responsabilidad la tarea de construir una propuesta de gestión y trabajar sólo en función de ella, no de intereses coyunturales o sectoriales.

ESTRATEGIA RADICAL

Vuelta de página. La UCR, decidida a capitalizar fuerzas en el ámbito legislativo y conservar el mayor número de bancas posibles, procura sostener un rol de peso en el escenario político, aguardando (con paciencia) que el encanto popular con Cristina Kirchner en algún momento llegue a su fin. Ello, sin dejar de mencionar que el conjunto del partido incrementará esfuerzos en el interior de la provincia, mientras fortalece su control sobre el municipio más importante de Jujuy. Saben que la administración de la comuna capitalina, representa la llave de la valla de contención para cientos de dirigentes radicales de base que, después de tantos años, postergaron cualquier intento de renovar la plana mayor.

Entre los aspectos positivos que tiene para rescatar el radicalismo local, es que dirigentes de fuste están dispuestos a cargar en sus espaldas el peso de una campaña, al menos, difícil. Asumieron el desgaste de construir un mensaje de renovación. La tarea que les espera no será sencilla, más aún cuando el Frente para la Victoria hace gala de una serie de objetivos alcanzados de alto impacto social.

Así las cosas quienes pretendan su inclusión en las listas de la UCR, tendrán que recurrir a un discurso cercano a la gente común. Si de inmediatez se trata, clave será la gestión de “Chuli” Jorge en la Capital.

PLATAFORMA

JUSTICIALISTA

Los “compañeros”, por su parte, confían en la capacidad de su conductor, experto en navegar en aguas picadas y con sobrada visión para la construcción de una plataforma de consenso generalizado, pudiendo encarar año tras año campañas con viento de cola.

En este caso, los discursos ya no giran en torno a la previsibilidad, la estabilidad financiera o el pago de los sueldos. Esa es una etapa que quedó atrás y que ahora, junto a realizaciones estratégicas, llegará el momento de propuestas superadoras y de mayor efecto en la gente.

En ese sentido, Eduardo Fellner está decidido a capitalizar esta ventaja y dar pasos distintos. Fiel al estilo peronista, concentra gran parte de la escena política y conduce según criterios consultados con sus más cercanos. Su discurso es de confianza y optimismo respecto a las grandes tareas que está decidido a encarar. Entre ellas, la cuestión industrial y social, principalmente en lo referido al “orden” concepto que se usa profusamente.

PRUDENCIA Y MADUREZ

Claro está, en este tiempo no todo es negociación, consenso y diferencias políticas. Mientras los partidos transitan la senda marcada por el calendario electoral, hay un país que vive y una provincia con diarios desafíos, producto de los impactos negativos que se sigue recibiendo de la economía internacional, especialmente en los precios de los elementos de primera necesidad. Es de esperar que la dirigencia se empape de prudencia, de manera que la carrera política no influya demasiado sobre el bienestar de la gente, ni la estabilidad social, ni la convivencia armónica.

Que el sigiloso movimiento en estructuras partidarias y la actividad de dirigentes cada vez más pendientes de propios y eventuales adversarios, le den a los jujeños muestras de madurez.

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