La auditoría que inició el Tribunal de Cuentas sobre la obra del Estadio Bicentenario buscará precisar si se utilizaron los materiales previstos en las especificaciones técnicas de la obra y, sobre todo, si lo que se facturó al Estado provincial corresponde con lo que efectivamente se usó para levantar el coliseo ubicado en el norte capitalino.
"Esto quiere decir que vamos a buscar, por ejemplo, si se pagó por un caño de determinada calidad, y se terminó poniendo uno de calidad inferior", precisó el presidente del organismo, Mardonio Díaz Martínez.
El comentario de Díaz Martínez no fue casual. Según la explicación oficial, el bufet se hundió por las pérdida de una cañería nueva que hizo que la estructura se debilitara en sus cimientos.
El otro punto importante de la indagación del Tribunal de Cuentas, el relacionado con el aspecto financiero-contable, apunta a conocer el costo final del Estadio, y si están justificadas las redeterminaciones de precios que se aprobaron a la contratista.
Es que no se sabe a ciencia cierta cuánto terminó costando el coliseo, ya que algunas versiones indicarían que se habría encarecido, al menos, un ciento por ciento con respecto al valor original que rondaba los 30 millones de pesos, por inflación y trabajos que fueron sumándose durante la obra.
El Tribunal de Cuentas preparó un equipo de auditores especializados que se harán cargo de las visitas técnicas al Estadio, fundamentalmente para relevar el aspecto físico.
Mientras tanto, la constructora Capdevila, responsable de la obra, terminó de demoler el bufet y ahora deberá levantar uno nuevo al estar en el período de garantía.
Comentá la nota