Vecinos, comerciantes y por supuesto usuarios disfrutan de la extensión de la Línea B del Subte. Todos coinciden en que ganan tiempo, hay mucho movimiento en la zona y viajan más cómodos a distintos puntos de la Ciudad. Acá, sus testimonios.
“Está buenísimo que el subte haya llegado al barrio del Flaco Spinetta, que tiene su esquina emblemática. Yo cuando tengo que ir a las oficinas del trabajo, que están en el centro, directamente me tomo el subte, hago combinación y llego rápido”, cuenta un muchacho que lleva 13 años viviendo en el barrio.
Pintoresco como pocos, el dueño de la peluquería Nino muestra su estado de ánimo a puro canto. Sí, no para de tararear clásicas canzonettas: “Figaró aquí, figaro allá, figaro arriba… soy un barbero de calidad…”. Y agrega, feliz de la vida por la llegada del subte a Villa Urquiza: “Es una cosa extraordinaria. Antes llegaba hasta Chacarita. De ahí no se movió más durante 50, 60 años…Yo me voy hasta Corrientes y Pasteur… camino dos cuadras hasta Lavalle y Tucumán donde compro pelucas. Me bajo con el subte, bien tranquilo, vuelvo otra vez y me bajo en la puerta de mi negocio. La verdad, nunca imaginé tener el subte en la puerta de mi negocio”.
Otro, cuenta su experiencia personal: “La otra vez tuvimos que ir al Buquebús y nos subimos al subte: llegamos enseguida”. Y una mujer, cómodamente sentada, agrega: “Aparte, cuando una va al centro, al cine o al teatro, llega enseguida. Y eso tiene muchísimo valor”.
Se beneficiaron, obviamente, los comerciantes de la zona. “La llegada del subte le hizo también muy bien a los negocios, porque el movimiento de la zona creció mucho. Vivo a la vuelta de la casa del Flaco Spinetta y ahora le hicieron un monumento. A nosotros nos vino muy bien porque estamos en la boca del subte. Y el primer lugar al que apunta la gente es a nosotros. ¡Cómo no vamos a estar contentos!”, resalta el emblemático kioskero.
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