Mujeres de entre 20 y 71 años que concurren diariamente al Parque Indoamericano para hacer actividad física cuentan su experiencia.
“Nosotras empezamos a caminar en el Paseo Malvinas, ahí nos conocimos. Si bien las clases son dos veces por semana y el Parque abre sólo de jueves a domingos, no todas podemos pagar un gimnasio, entonces esto nos viene bien porque es gratis. ¡Y qué mejor que hacer deporte al aire libre!”, manifiesta Silvia. “El Sur existe y el Indoamericano también”, advierte Elba, la mayor del grupo, aunque su vitalidad esconde sus siete décadas. Y su afirmación tiene con qué sustentarse, ya que el Parque es el segundo pulmón más grande que tiene la Ciudad después del Rosedal de Palermo. “Esta es una manera de demostrar que estamos y que vamos a seguir estando”, agrega con orgullo.
Las voces van cambiando, pero todos los testimonios apuntan al mismo destino. “Yo de acá me tengo que ir a trabajar y voy con otra energía”; “Nos preocupamos por todas. Es un grupo espectacular, muy unido, estamos más que felices”; “Yo tuve una hernia de disco y todas me contactaban por Facebook para saber cómo estaba”; “Vengo desde Flores porque acá es mucho más tranquilo”; “Los profesores tienen mucho que ver con esto que se armó. Incentivan, tienen voluntad y buena onda”, son algunas de las frases que van soltando y, mientras una opina, el resto asiente con la cabeza.
Las profes también revelan su satisfacción por estar al frente de esta iniciativa. “Enseguida todas se acercaron y empezaron a hacer la actividad. Se integraron tan rápido y se creó tan buena onda que dan muchas ganas de venir y dar la clase”, expresa Nati. Por su parte, Gisela detalla: “En un principio, cuando fue lo de la toma, se empezó a arreglar el parque. Los vecinos tenían miedo de venir, pero una vez que vieron la zona arreglada y se empezó a difundir la actividad, la gente empezó a acercarse. La idea es seguir trabajando para el parque y para la gente, con el objetivo de que esto siga creciendo, con esta pertenencia hacia el parque y hacia los profes. Particularmente me pone muy feliz venir, acá se les da un espacio de escucha y de opinión”.
Después de contar que todos los fines de año y para el Día del Amigo se juntan a cenar, todas vuelven a ponerse de acuerdo a la hora de describir lo que significa reunirse. “Venir acá es una terapia. Con todos los problemas que hay y todas las cosas que pasan, uno la pasa como la mona, pero venir acá es una risa. Acá no hay diferencia de edad, no hay diferencias de nada. Tenés a alguien que te está escuchando y una palabrita te sirve para cargarte de pilas, para estar todo el día con otra visión”, concluye Matilde, nombrada la “capitana” del grupo por ser la primera en unirse a la actividad.
La clase terminó, pero la unión sigue vigente. Sentadas en el piso, con mate y un bizcochuelo exquisito de por medio, abordan distintos temas: trabajo, familia, obligaciones. Eso sí, con la alegría de sentirse saludables y la felicidad de haber formado una linda amistad.
Para conocer las sedes, días y horarios de las actividades en las Plazas, ingresar a http://deportes.mdebuenosaires.gob.ar/system/contenido.php?id_cat=72.
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