Un hombre de unos 35 años terminó demorado por la policía y fue alojado en la Seccional Segunda a la espera de que recupere la conciencia. Su estado de ebriedad era tan extremo que no pudo ni soplar la pipeta para que el médico determinara la cantidad de grados de alcohol que tenía en la sangre. De todas formas el facultativo emitió un certificado.
El sujeto, que conducía una Toyota Hilux (dominio HDY-493) con la inscripción Neo SRL en una de sus puertas, chocó al menos cuatro vehículos que estaban estacionados en distintos sectores del barrio 9 de Julio.
A raíz del alerta brindado por los propios vecinos, la policía salió en su búsqueda y lo interceptó cuando llegó a Tucumán y O’Higgins. Allí los policías advirtieron que el conductor estaba en avanzado estado de ebriedad y por tal motivo convocaron al personal de Tránsito junto con el médico contratado por la Municipalidad para este tipo de actuaciones.
Cuando llegó el equipo municipal, el conductor ya estaba tan relajado que le pidieron que soplara la pipeta para hacerle el test de alcoholemia, pero no le quedaban fuerzas en sus pulmones para exhalar, por lo que no se pudo completar la prueba. De todas maneras, se aseguró, el médico elaboró un certificado constatando el estado de ebriedad.
El hombre tuvo que ser trasladado a la Seccional Segunda y allí se le dio alojamiento a la espera de que recobrara la conciencia y, además, para que terminara de entregar la documentación del rodado. Es que fueron cinco las denuncias por daños las que se presentaron en esa dependencia de avenida Rivadavia y Viamonte.
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