Los principales aliados de EE UU tienen un centro de escuchas en el que interceptan cables de fibra óptica por donde circula gran parte del tráfico mundial de telecomunicaciones. Allí almacenan los datos por al menos 30 días.
El periódico asegura haber accedido a documentos secretos que así lo prueban filtrados por Edward Snowden, el ex colaborador de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) que destapó este mes un programa de EE UU para acceder a los datos de millones de ciudadanos almacenados en servidores de Google, Facebook y Skype, entre otros.
La agencia británica tiene capacidad para acceder a los cables de fibra óptica por los que circula gran parte del tráfico mundial de telecomunicaciones, según las revelaciones de Snowden, y puede almacenar gran cantidad de datos para su análisis durante al menos 30 días.
La operación de filtrado y análisis, bautizada como "Tempora", entró en funcionamiento hace 18 meses, según el diario, que asegura que el espionaje británico comparte información obtenida a través de ese canal con la NSA.
Los datos que se almacenan en el centro de escuchas incluyen llamadas telefónicas, correos electrónicos, entradas de Facebook, así como el historial de navegación de cualquier usuario de Internet, según la filtración de la que se hace eco The Guardian.
Ese acceso expone una parte sustancial de las comunicaciones mundiales a la mirada de los espías británicos y sus aliados estadounidenses. The Guardian dijo que la información que fluye por 200 cables es monitoreada por más de 500 analistas de la NSA y su contraparte británica, el GCHQ.
El diario, cuyas revelaciones sobre los programas de vigilancia mundial de Estados Unidos y Gran Bretaña han reavivado el debate internacional sobre la ética del espionaje, dijo que el GCHQ usa medios técnicos para capturar y copiar información cuando cruza el Atlántico en ambas direcciones entre Europa Occidental y América del Norte.
Según la publicación, el año pasado el GCHQ manejaba 600 millones de telecomunicaciones diarias. El organismo declinó hacer comentarios sobre el asunto, aunque en un comunicado enviado por correo electrónico repitió garantías ofrecidas hace tiempo sobre la legalidad de sus acciones.
"Nuestro trabajo se realiza a tenor con un estricto marco jurídico y normativo que asegura que nuestras actividades son autorizadas, necesarias y proporcionales", expresó la dirección de espionaje.
Snowden, que dejó Estados Unidos y se trasladó a Hong Kong tras decidir revelar documentos secretos de la NSA, señaló al rotativo británico que su objetivo es exponer "el mayor programa de vigilancia hacia personas no sospechosas de la historia de la humanidad".
Este mes, después de que se destapara la presunta colaboración del Reino Unido con el programa de ciberespionaje de Estados Unidos, Londres defendió que sus servicios secretos actúan dentro de la legalidad y con las preceptivas autorizaciones. La pasada semana, The Guardian reveló que el GCHQ llevó a cabo un "espionaje sistemático" con el que se interceptaron los teléfonos y los ordenadores de políticos y funcionarios extranjeros que participaron en las reuniones del G-20 en 2009. «
Efe y AP
Dos periodistas a los tribunales
Dos periodistas del diario británico The Sun serán acusados formalmente como sospechosos de haber realizado sobornos a funcionarios a cambio de información en el caso de las escuchas y comparecerán ante un tribunal de Londres el próximo 18 de julio, informó la fiscalía. Según la acusación, el reportero Jamie Pyatt y el editor gráfico John Edwards trataron de comprar información relativa a la salud de pacientes del hospital Broadmoor o sobre las tareas realizadas por miembros de la familia Real británica. Además de los dos reporteros, también será acusado el ex auxiliar sanitario Robert Neave.
Los tres deberán acudir a la Corte de Magistrados de Westminster para responder por las acusaciones de haber conspirado juntos y con empleados del citado hospital de alta seguridad de Broadmoor, así como con miembros de los cuerpos policiales de Thames Valley y de Surrey y con funcionarios del Ejército "para cometer conducta inapropiada en un estamento público".
Las acusaciones surgen de una investigación, conocida como "Elveden", que lleva a cabo la Policía Metropolitana de Londres (MET) sobre supuestos sobornos realizados durante años por periodistas del grupo mediático News Corporation, del magnate Rupert Murdoch.
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