En el Servicio Meteorológico pronostican que aún en invierno habrá días calurosos, y más adelante, ya en primavera, las lluvias serán abundantes. El cambio en las costumbres: menos ropa de invierno y más helados.
A quién no le ha pasado de tener que convivir por estos días con el vestuario del invierno y el del verano. O de salir de casa arropado y volver en remera. O tener todavía con tierra las estufas o desconocer el paradero del caloventor de cabecera. O extrañar el locro o un buen guiso de lentejas y todavía matar el hambre a base de ensaladas y fiambres.Las marcas térmicas y la observación climática avalan los calores y dan explicación al fenómeno.
Ignacio López Amorín, difusor del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), aseguró ayer aTiempo Argentino que el promedio de abril fue más caluroso que lo habitual y que con el mes que finaliza hoy hubo siete meses con temperatura media mayor a 20 grados centígrados, algo que nunca había ocurrido (el antecedente era de seis meses entre noviembre de 1969 y abril de 1970).
En octubre el promedio fue de 20 grados; en noviembre, de 20,8; diciembre, 23,5; enero, 24,2; febrero, 24,5; marzo, 22,9 y abril, 20,7. El especialista recordó que a nivel global "marzo fue el mes más caliente" y anticipó que el otoño va a continuar con temperaturas un poco superiores a las normales, pero con precipitaciones normales.
López Amorín es cauteloso a la hora de relacionar lo que pasa con el fenómeno del Niño."Las altas temperaturas se deben a oscilaciones intraestacionales, a un bloqueo de la atmósfera y una perturbación que viene desde Australia y el Océano Pacífico", abundó. Las lluvias de ayer en gran parte del centro del país, con abundancia en ciudades como Trenque Lauquen –donde cayeron 73 milímetros– fue producto de un frente frío que ingresó por el norte de la provincia de Buenos Aires y se instalará en la zona y dejará una temperatura promedio de 15 grados. A partir del domingo el mercurio estará más bajo por las mañanas, con temperaturas que oscilarán entre los 8 y los 10 grados.
Para mañana y pasado, se pronosticó una mínima de 16 y 18 y una máxima de 25 y 23 grados, respectivamente, con la probabilidad de desmejoras y lluvias en la mañana del sábado, con lo cual el tradicional locro del 1 de mayo será para los audaces y fanáticos.
Para el invierno, señaló la misma fuente del SMN, no se puede descartar una ola de frío"pero habrá también temperaturas altas y lluvias normales, aunque se esperan sequías para Santa Cruz, Tierra del Fuego y Malvinas". Hacia fines de esa estación y el inicio de la primavera "la tendencia indica que habrá precipitaciones muy abundantes en Buenos Aires y el Litoral".
CAMBIO CLIMÁTICO
Un reciente informe sobre el cambio climático elaborado para el gobierno nacional durante nueves meses por 14 investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires daba cuenta de que se calculaba que las temperaturas aumentaron en promedio alrededor de 0,5 grados en la mayor parte del país en los últimos 50 años. Sin embargo el estudio también muestra que esto se suma a las variaciones naturales que puede experimentar la temperatura, que siguen siendo muy grandes.
Ya había estudios previos realizados por docentes-investigadores del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de Exactas que habían determinado que la temperatura del país "puede ser bastante alterada por variaciones climáticas naturales que se producen en escalas de semanas, como así también en escalas de meses y años"y que ello ocurrió este año.
Desde mediados de abril, casi un mes después del inicio oficial del otoño, estas oscilaciones produjeron que la temperatura diaria haya sido entre tres y seis gradosaproximadamente más alta que la esperada en esta época del año.
El análisis de Exactas del clima argentino tomó desde 1960 hasta la fecha y permitió a los especialistas establecer que en la mitad norte del país la temperatura media aumentó medio grado y en la Patagonia llegó a superar un grado en algunas zonas. También registraron que, en la mayor parte del país, hubo una reducción en el número de días con heladas; pero aumentaron considerablemente las olas de calor en el norte y en el este. El informe indicaba que estos eventos, "una de cuyas manifestaciones más severas se produjo en diciembre de 2013, evidencian la necesidad de activas políticas de adaptación por parte de los gobiernos a escala local, provincial y nacional y de la sociedad en su conjunto. En particular, resultaría importante mejorar y fortalecer los actuales sistemas de alerta, prevención y respuesta".
"La heladería ya no baja la persiana en invierno"
Esta extensión del clima veraniego –que tiene detractores y defensores, gente que disfruta y alguna que lo padece-–cambió algunos hábitos, aunque otros se mantuvieron inalterados. Por ejemplo, en el consumo de helado. Maximiliano Maccarrone, integrante de la comisión directiva de la Asociación de Fabricantes de Helados y Afines (AFADHYA), aseguró que se extendió a marzo y abril el fin de temporada. "Por suerte, cada vez tenemos menos invierno y hay heladerías que se adaptaron y pusieron cafetería y pastelería", explicó y agregó: el consumo del helado subió en los últimos siete o diez años y pasó de cuatro a siete kilos per cápita al año.
"La gente se acostumbró a tomar helado con frío y los fríos no son los de antes. La heladería no baja la persiana y el cliente no deja de consumir", sentencia el directivo. "El cambio de clima en Buenos Aires la convirtió en una ciudad mejor para la heladería". Aún en abril, cadenas como Freddo aprovechan para presentar nuevos sabores, como el sundae Vauquita, lo que demuestra que el consumo no cesa en todo el año. Sin embargo, el calor no es tanto como para nadar. Un especialista en mantenimiento de piscinas dijo que la temporada terminó hace rato. "Eso se va con el verano, aunque hay mantenimiento todo el año."
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