Esperó el avión sanitario, lo enviaron en ambulancia y murió al llegar a Salta

Esperó el avión sanitario, lo enviaron en ambulancia y murió al llegar a Salta
Pese a la orden para un traslado urgente, el Lear Jet nunca estuvo disponible desde principios de semana.
Otro caso vinculado con el uso del avión sanitario deja bajo sospecha el empleo y las prioridades que se le dan a la nave de la Provincia.

El hecho que aquí se relata tuvo su origen en un accidente vial ocurrido en la ruta 34, cerca de Pichanal, el 21 de junio pasado, cuando un matrimonio, junto a su hijo gendarme, viajaban desde Buenos Aires hacia Salvador Mazza para visitar a familiares.

El accidente de tránsito dejó en delicado estado al padre, Eleodoro Fontán, quien conducía el vehículo. Su salud fue empeorando con el correr de los días y, pese a los trámites realizados para traerlo a Salta en forma urgente y desde aquí gestionar el traslado hacia Buenos Aires, no hubo respuesta a tiempo.

Cuando por fin llegó la orden de derivación por vía aérea, el 8 de julio pasado -17 días después del accidente- la nave no se encontraba disponible por razones que a la familia no le supieron explicar.

Tampoco estuvo disponible el 9 de julio, ya que fue utilizada por el gobernador Juan Manuel Urtubey para trasladarse a Tucumán, en donde la presidente Cristina de Kirchner encabezó los actos oficiales por el Día de la Independencia. Pero lo más extraño de todo es que, pese a la orden de derivación pendiente, la nave nunca estuvo disponible para el traslado de urgencia; tampoco en los días posteriores.

Casi tres semanas después, entre la angustia y la desesperación, la historia tuvo su trágico y premonitorio final. Don Eleodoro sufrió una fuerte recaída. Esperó (aguantó) hasta el miércoles pasado y ante el crítico estado de su salud, desde el hospital de Orán lo enviaron en una ambulancia que, como otro dato anecdótico y tragicómico, al momento de partir no tenía nafta ni oxígeno.

Finalmente don Eleodoro Fontán, de 62 años, murió ayer en un clínica de esta ciudad. Había viajado desde Temperley para visitar a una nieta en Salvador Mazza. No pudo verla, ni tampoco volver para estar con el resto de sus hijos y nietos en Buenos Aires. El dolor y la indignación de la familia son incontenibles.

LA ORDEN DE DERIVACION POR VIA AEREA CON FECHA 8 DE JULIO

Hernán Fontán es su hijo y viajaba junto a sus padres el día del accidente. “Fue antes de llegar a Pichanal”, recuerda. “Un camión nos tiró a la banquina. Salimos vivos de milagro. Nos llevaron al hospital de Orán y mi mamá y yo nos recuperamos, pero mi papá comenzó a empeorar”.

Un mate amargo interrumpe la charla. No quiere fotos. El dolor y la impotencia se reflejan en su rostro y solo piensa en retornar a Temperley con los restos de su padre. Espera que por lo menos ahora, cuando todo es en vano, la burocracia no le agrande la pena. “Yo estoy seguro de que si a mi papá lo trasladaban el 8 de julio cuando ordenaron la derivación, la historia iba a ser distinta. Ese día el avión no estaba. Al otro día nos dijeron que lo usó el gobernador Urtubey para ir al acto de la Independencia en Tucumán. Con un poco de buena voluntad a mi papá lo podrían haber trasladado, no digo a Buenos Aires, pero sí a Salta capital en esos días.

Desde aquí la vuelta a casa hubiese sido más rápida por las gestiones en la obra social. Mi papá estaría vivo”, reflexiona con la mirada en el vacío. En el relato, las imágenes se le cruzan a Hernán. Muestra una foto de don Eleodoro convaleciente en el hospital San Vicente de Paúl y nos autoriza a publicarla. “No estaba tan mal de salud, pero todo se fue complicando”, asegura. “No me quejo de la atención en Orán. Mucha gente nos ayudó, como por ejemplo en el hotel donde estuvimos con mi madre.

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