Rafael Calderón señaló que el pedido de consultas es de familiares de jugadores compulsivos “que son quienes padecen las consecuencias”
“No hay pedido de ayuda, salvo de los familiares, que son quienes muchas veces padecen las consecuencias de la persona que está en esa situación”.
Calderón indicó que “hemos tenido consultas muy aisladas de hombres y de mujeres. Hay hipótesis de que se da mucho en las mujeres, pero también hay hombres que padecen esto”.
En este marco, expresó que los familiares de jugadores compulsivos se acercan a preguntar por grupos de autoayuda “porque no logran que el adicto, primero, tome conciencia de su adicción. Hay una cuestión de defensa, de resistencia al tratamiento, que empieza con decir “a mí me gusta, lo hago porque me gusta, no es verdad que esté perdido por el juego”. No hay conciencia de enfermedad, y si la hay, hay gente que resiste al tratamiento porque es lo que les produce placer. No se dan cuenta de lo que les pasa, de que están arruinando su nivel económico, su estructura familiar o laboral. Incluso hay gente que va abiertamente de las casas de juego al trabajo sin dormir”.
Calderón además se refirió a los síntomas que se deben tener en cuenta para detectar a una persona adicta al juego, indicando que “el principal es la administración del tiempo. Una persona adicta al juego necesita muchas horas, dedicarle mucho tiempo a eso. Después la cuestión económica: empiezan a sacar plata de otras cosas para aquello. Gente que no es pudiente llega al robo a familiares mismos, sacan joyas para venderlas o empeñarlas. En algún momento hubo una discusión en Buenos Aires porque habían autorizado a poner cajeros dentro de los bingos, diciendo que era para evitar que el jugador salga y sea asaltado, pero, por otro lado, eso iba a promover el juego compulsivo”.
Consultado sobre si se podría hablar de adicción al juego por parte de jóvenes, Calderón consideró que “hay una discusión dentro de las psicopatologías. Se discute si las cosas son adictivas o si las personalidades son adictas. En el caso de los juegos diríamos que hay personalidades que son adictas, porque el usuario de Internet no necesariamente es un adicto. Sin embargo los chicos tienen tendencia a pasar muchas horas frente a la computadora, en un primer momento podríamos decir que son consumidores excesivos. Después, el otro paso será la adicción, la dependencia psíquica o física. En el caso de los chicos, van entrenando esa adicción con los juegos electrónicos, con la Internet, las horas que se pasan frente a eso, y se va formando una costumbre, un hábito tóxico de sujeción a una actividad”.
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