Durante años diversos actores sociales, cada uno desde su trinchera, libraron sin descanso decisivas batallas para dar continuidad al proceso de supresión de las asimetrías históricas del país, que privilegian los intereses del centralismo, en detrimento del conjunto de las provincias.
Así las cosas, prestaciones a cargo de Aerolíneas Argentinas y Antes Líneas Aéreas se combinaron para prestar un servicio que se aproximaba a los requerimientos de los jujeños, potenciando al mismo tiempo las posibilidades de crecimiento turístico y, con ello, abriendo nuevas expectativas de desarrollo de Jujuy.
Las gestiones impulsadas desde distintos frentes, atracaron en buen puerto, sin embargo la pelea no terminó aquí, pues la semana que pasó, terminó con novedades que minan el ánimo: Andes, desde su administración central, resolvió levantar la ruta Jujuy - Buenos Aires.
En consecuencia, los usuarios que necesitan trasladarse a la Capital Federal y el turismo que hace base en Buenos Aires para de allí llegar a Jujuy, quedarán sujetos a un único servicio desde ya mejorable, a cargo de Aerolíneas.
Si bien por lo bajo ya se conocen las causas de tan extrema decisión, habrá que hacer gala de una actitud prudente, renovar la paciencia y aguardar unas horas más para acceder a los argumentos oficiales.
Indudablemente la medida de Andes golpea en lo más profundo, lacera el espíritu. Sin embargo, los jujeños supieron dar sobradas muestras de una extraordinaria capacidad de afrontar y dejar atrás adversidades, levantándose a partir de los valores que motorizaron a aquellos hombres y mujeres que legaron a las actuales y futuras generaciones la más pura enseñanza de lo que es decidir y actuar sin mezquindades, privilegiando el futuro del conjunto.
Con premura y raciocinio, amparados en la unidad, hay que ir nuevamente tras una oportunidad. Habrá que recurrir entonces a las cualidades propias de los valientes, de los osados, y enfrentar el nuevo desafío. La misión no será de sencillo cumplimiento, pero hay potentes elementos de la historia de Jujuy y de la realidad que abren las puertas a la esperanza de volver a alcanzar el objetivo de contar con un servicio aerocomercial a la altura de una provincia pujante y decidida a dejar a espaldas definitivamente el calificativo de “inviable”.
MANOS A LA OBRA
No hay tiempo que perder. Jujuy está recorriendo los primeros tramos del camino que conduce a la plena aplicación de políticas de fomento de “industrias con chimenea” y, simultáneamente, se cotiza sensiblemente el turismo como vehículo de crecimiento. El turismo es una actividad multisectorial y multidisciplinaria en la que participan diferentes áreas productivas y comerciales, de sectores públicos y privados, para proporcionar bienes y servicios demandados por los turistas. Este sector se ve beneficiado por la integración de las regiones y una mayor y mejor conectividad aérea, a su vez, conlleva mejores condiciones para la integración.
El efecto multiplicador del turismo en la economía, es uno de los argumentos más sólidos que sostienen la decisión de tomar esta actividad como punta de lanza, convirtiéndola en un modelo que cumple con diferentes funciones, todas ellas de gran impacto y generación de magnas transformaciones. Esta capacidad de dar a luz economías de escala, le otorgan al turismo la capacidad de ejercer la función tractora de la economía regional o nacional, reconociendo su influencia en diversas actividades y sectores de la estructura económica, tomándose como estrategia central para promover el desarrollo nacional y regional, buscando la reducción de las disparidades económicas y sociales.
Planteado así el escenario, es tiempo de revisar políticas y de dotar de un renovado impulso a la actividad aerocomercial, pues representa una rica contribución a la expansión de un potencial creador de empleo e inversión, que es precisamente lo que Jujuy y su visión de futuro demandan.
El camino no será fácil y habrá que pagar costos. Pero, a la vez, es alentador saber y asumir que quienes tienen la responsabilidad de gobernar ya dieron señales inequívocas de que mantienen vigente la voluntad de tirar del carro y recuperar un servicio clave, a partir de una planificación inteligente, de proyecciones financieras sostenibles y de una sólida plataforma política.
EJERCICIO DEMOCRATICO
Por otra parte, sin miedos, sin atropellos, sin prepotencia, la plaza Belgrano fue escenario de un legítimo ejercicio democrático. Más allá de las proclamas, sin abrir juicio de valor sobre los motivos de la convocatoria y sin reparar en lo cuantitativo de la marcha, ciudadanos jujeños exteriorizaron sus ideas en un movimiento público de alcance nacional, que se constituyó en una sana muestra de respeto amparada en la plena vigencia de las garantías constitucionales.
No hubo rostros cubiertos, ni palos, ni piquetes, sólo hubo decisión ciudadana de ser parte efectiva del sistema democrático, llevando al campo de las concreciones el derecho de expresarse con libertad, sin vulnerar los derechos del resto de la comunidad.
Fue un comportamiento a tener en cuenta, porque no ultrajó derechos colectivos y se pudo canalizar una manifestación popular frente a una Casa de Gobierno de puertas abiertas.
El motor no fue la coerción ni prebendas, sino la convicción de ciudadanos dispuestos a ser partícipes de un ejercicio que permite la democracia y la más estricta legalidad.
Así fue el ‘cacerolazo’ en Jujuy, una ejemplar una corriente de expresión respetuosa que persiguió el propósito de llamar la atención y propiciar un cambio de rumbo en el concierto nacional. Fue en pedido de cambios, no de la interrupción de un proceso institucional.
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