San Juan.- El atleta trasplantado de 76 años forma parte del grupo que llegará caminando al límite con Chile para el acto central de este Cruce Sanmartianiano. Los expedicionarios tuvieron un día de descanso y hoy siguen su viaje a Valle Los Patos.
Junto a un grupo de seis personas, comandado por el excombatiente de Malvinas, Leandro Nery Caballero, Raúl Guarro atraviesa extensos senderos, enormes precipicios y desafía al peligro montado en “Preciosa”, la mula elegida para llevarlo hasta el límite con Chile en el paso de Valle Hermoso.
El viaje por dentro
En un diálogo en el corazón del valle de Los Patos Sur, Guarro, visiblemente emocionado, con el rostro embadurnado de protector solar e indisimulable orgullo, dijo que “esto ha superado mis expectativas. Es una alegría haber llegado hasta Sardina y mi próxima meta es llegar al límite. Es una satisfacción personal muy grande. Vengo haciendo otras disciplinas deportivas y esto es lo que me faltaba”.
En relación al recorrido, contó que “cada lugar es una experiencia nueva, especialmente El Espinacito que ha sido extraordinario, la bajada peligrosa, con el corazón en la boca, agarrado de la silla con las dos manos, hasta con los talones, agarrado a la mula, es impresionante esa bajada. Ya me encariñé con la mula, con la Petisa. El arriero me la ha recomendado y la estoy cuidando”.
Al ser trasplantado, Guarro debe tener cuidados especiales sobre todo en cuanto a medicación se refiere. “La medicación no la puedo suspender, atrasar ni adelantar, tengo que tomarla a diario a las 8.00 de la mañana. Tengo que controlar el azúcar y tengo la satisfacción que, por la altura y el esfuerzo, se me ha mantenido sin tomar insulina. Me la controlo todos los días a la mañana y a la tarde, según como sienta”, señaló Raúl.
Antes de seguir viaje, dejó un mensaje a los trasplantados. “Les recomiendo que lo hagan, es cuestión de voluntad, de proponérselo y creo que no hay límites para el ser humano en hacer lo que le gusta”.
Por último, una muestra de su vitalidad. “Estoy preparándome para ir a competir a Sudáfrica. Y he sido seleccionado para ir a las olimpíadas de 2015 en Mar del Plata, estoy muy feliz”.
Orgullo y emoción
Caballero señaló que “para nosotros es un orgullo como excombatientes realizar este cruce a pie junto a los arrieros. Es cuestión de entrenarse y poner voluntad”.
Ayer por la mañana, el grupo de siete personas partió desde el refugio Sardina rumbo al límite con Chile para acoplarse al contingente de 117 expedicionario que encabeza el gobernador José Luis Gioja, el intendente de Capital, Marcelo Lima, Gendarmería y civiles.
“En cada lugar nos encontramos paisajes maravillosos, el Aconcagua y el Mercedario. Esas cosas no tienen precio para la vista. Especialmente recuerdo a Florencia, mi hija quien falleció hace dos años. Días atrás, nos tocó temporal pero no hay imposibles. Admiro a Raúl que a sus 76 años, trasplantado de hígado parece un niño de 15 años, sacando fotos desde el primer día”, dijo Caballero con la emoción a flor de piel.
Héctor Blas Ludueña, excombatiente, compañero de Nery, contó que tenía la ilusión de hacerlo (el Cruce), “es muy importante por la garra y tesón que Raúl le pone, es un ejemplo para todos los que dicen que ‘no puedo’. También lo estoy haciendo gracias a mi familia que me apoyó en todo y compartir con este grupo, disfrutamos todos y el clima nos está acompañando”.
La única mujer del grupo, Quito Guimaraes, dijo que es una experiencia única y que todos deberían experimentarla.AP


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