“La Escuela es el lugar más noble donde los chicos deben crecer”

“La Escuela es el lugar más noble donde los chicos deben crecer”
Así lo siente Paula Cano, docente del programa Vacaciones en la Escuela. Destacó la “contención” que brinda el colegio y el “aprendizaje constante” de los chicos y los profes. Las vivencias diarias de una madre que desde hace siete años es parte del programa.

Este año 17.800 niños y adolescentes participan del programa “Vacaciones en la Escuela” que implementa el Ministerio de Educación porteño y que mantiene abiertos los establecimientos escolares durante el mes de enero para que los jóvenes puedan disfrutar en pleno verano de actividades educativas, deportivas, recreativas, artísticas y culturales.

Paula Cano tiene 37 años, es Maestra Especializada en Educación Inicial y estudiante del último año del Profesorado de Educación Primaria y forma parte de Vacaciones en la Escuela, coordinando un grupo de alrededor de 30 chicos de 6 años, los más chiquitos que concurren a la colonia, en la Escuela Primaria N° 4 D.E. 12 Provincia de La Pampa, en Villa General Mitre.

En su séptima temporada dentro del programa, Paula explicó que este año “me acompaña una profesora de Plástica, Karina Figueroa, con la cual planificamos juntas y tenemos como propósito que los niños pasen las mejores vacaciones en un encuadre de seguridad y contención”.

La jornada para los chicos es de 11.30 a 18.30 h., pero para los profes comienza media hora antes cuando se encuentra todo el plantel docente. “Es importante el vínculo que se entabla con los otros profes, el hecho de que haya profesores de todas las áreas hace más que rico el trabajo y uno aprende siempre de sus pares, la colonia es un aprendizaje constante de los nenes y de los profes”, indicó.

“A las 11:30 h. Omar Ponse, el coordinador, nos grita abro y todos juntos en el medio del patio con pelucas y gorros raros les damos la bienvenida, la idea siempre es contagiar alegría… cada nene busca su profe y nos agrupamos para luego saludar en una ronda toda la colonia junta. Se hace el saludo de bienvenida y luego nos vamos turnando, uno por jornada, los profes para hacer una danza: la familia sapo, merequetengue, etc.”, detalló.

Si hay tiempo antes del almuerzo se realiza una actividad plástica o recreativa, y luego de compartir la comida con los niños se hacen juegos “tranquilos”, a veces las cartas y otras el metegol.

Alrededor de las 14 h. es el traslado al Parque de la Ciudad. “La carita de los nenes cuando entramos al agua es increíble, el juego con cada uno de ellos, los abrazos que te regalan porque les brindas tu mano que mágicamente se convierte en salvavidas y les da seguridad, todo esto vale oro”, contó Paula.

Tras el regreso a la escuela los chicos toman la merienda y realizan el saludo de despedida. Los profes se quedan media hora más para hacer un balance del día y planificar la próxima jornada.

Vacaciones en la Escuela desarrolla además un eje de trabajo educativo y en este establecimiento las tareas están vinculadas a la Educación Vial: “Esta edición con el coordinador nos permitimos ponernos a la altura de los niños y jugar… sí jugar a mirar el mundo desde la óptica de los chicos; ellos que son el futuro, la sociedad que transformará nuestros mañanas y… ahí fue cuando nos asustó lo avasallante, pero en especial ruidosa y temerosa que es la ciudad desde esa óptica… los autos, las motos, todos corren, nadie respeta. Creemos que si a un niño lo involucrás lo aprende”, sintetizó.

Paula forma parte del programa por muchas razones: “Primero porque la paso bien, lo disfruto, espero las vacaciones para involucrarme en Vacaciones en la Escuela, para ser parte, no solo para trabajar, para poner todo, convencida que es la Escuela el lugar más noble donde los niños deben crecer, que es la Escuela la que contiene y que está bueno que esta contención que día a día hacen los docentes durante el año perdure en vacaciones, porque sé que hay miles de niños que de no ser por el programa estarían dando vueltas por las calles, porque soy mamá y el mundo del futuro quiero que sea mejor que este mundo del presente”.

Paula definió a Vacaciones en la Escuela como “una vorágine, es el programa que permite que los niños vean a la Escuela como un lugar seguro, que no es solo para aprender, que en especial allí se crece”.

“Estoy convencida que todas las actividades que plantea un docente enseñan, muchas veces creemos que si es recreativa no enseña, pero si deja una huella, si logró despertar algo en esa persona se enseñó… La motivación es la magia que tiene el docente, todo se puede motivar, creo que el profesor es el que tiene esa varita que permite despertar las ganas de aprender algo”, agregó. Finalmente, la docente describió experiencias que la han marcado durante el desarrollo de las colonias. “Experiencias muchas, viví momentos que me movilizaron como docente y como persona, que me hicieron plantearme si realmente yo tenía herramientas para ser maestra, si contaba con aquello que necesitaban, llegué a la conclusión que en los libros y en el profesorado se aprende mucho, pero el que más te enseña es el niño…”.

“La experiencia de haber tenido nenes de un Hogar Municipal fue movilizadora, sus vivencias, sus travesuras, sus llamados de atención, sus abrazos, esa necesidad que despertaron en mí de tenerlos en mis brazos y no soltarlos, de protegerlos; todas estas cosas son las que me motivan día a día en ir con la más grande de mis sonrisas, me llenan de ganas de ponerme gorros llenos de colores y plumas, de disfrazarme de Piñón Fijo y hacer (junto con mis compañeros/amigos) del predio un Circo… y sí estoy convencida que este programa, Vacaciones en la Escuela, con carencias y aciertos lo hacemos todos, todos los que año tras año elegimos estar, y que estamos más que convencidos que la mirada siempre debe posarse en lo que uno le da al niño”, relató.

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