Martínez Poch cumple hoy una semana en prisión. La defensa prepara su contraataque a través de una lista de testigos de descargo. ¿El objetivo? Una libertad provisoria. Y muy polémica
En los pasillos judiciales ayer retumbaba el mismo interrogante, casi como un juego de palabras: “¿Y ahora, qué esconde El Conde?”. Es que a pesar de los graves cargos en su contra, el objetivo es claro: conseguir una libertad (excarcelación extraordinaria) al menos, durante la sustanciación del proceso. A partir de su defensor oficial –o de “pobres y ausentes”- “El Conde” Jorge Cristian Martínez Poch (50) comenzó a diseñar su táctica y estrategia de defensa.
Para ese tipo de peticiones, añadieron las fuentes consultadas, el listado que se impulsa es exiguo. Faltan familiares directos y personas de “buen nombre y honor”. Pero es un intento. Tal vez el último, que procure el titular de la Defensoría Oficial n° 10 de La Plata Ricardo Fuente para obtener una libertad –transitoria, domiciliaria o monitoreada-, a modo de morigerar la medida de coerción que pesa sobre su asistido Martínez Poch.
¿Y después qué? Según se informó, en caso de que la petición defensista no prospere, entonces el margen de posibilidades se vería reducido a probar la inimputabilidad: la no comprensión de la criminalidad de sus actos.
Más allá de la defensa, el propio fiscal Marcelo Romero ya dispuso que en las próximas horas comiencen las entrevistas de los peritos psicólogos y psiquiatras, tanto al imputado para tener un diagnóstico de su personalidad, como también a las víctimas, para acreditar en la causa penal la extensión del daño causado.
“Yo me mato, mi hijo no puede tener ese padre”
La macabra historia de “El Conde” Martínez Poch, detenido hace una semana por someter a sus hijas a abusos sexuales y por el secuestro y violación de una abogada, suma un nuevo capítulo a cada instante. El fiscal quien ayer anoche reiteró que “en su carrera en la justicia "nunca vio" un caso de características similares”, continuó redactando el pedido de prisión preventiva.
Hasta el hermano y el círculo íntimo del imputado pidió que “El Conde” no recupere la libertad debido a “su extrema peligrosidad”.
Su "última víctima", la abogada Vanessa Rial, comentó que ante la posibilidad de estar embarazada de Martínez Poch se mataba: "Mi hijo no puede tener ese padre. Tiene cinco hijos y no los ve".
Bloqueo psicológico: “las silenciaba”
El juez de garantías Jorge Moya Panisello rechazó el pedido de eximición de prisión de un policía que se desempeñaba en la seccional segunda de La Plata, en el área de Reconocimiento Médico Policial, sindicado por beneficiar al “Conde”: “Cuando aparecía una mujer vejada, este policía la atendía y le avisaba que lo estaban denunciando, entonces Martínez Poch la iba a buscar, la golpeaba y la amenazaba. Así, la denuncia quedaba en la nada. Encima que era un chacal, le hacía ver que tenía contactos", explicó el fiscal Romero.
También detalló cómo "silenciaba" a sus víctimas: "Les hacía un bloqueo psicológico con tortura que les suprimía la convicción de ir a denunciar. De hecho, cuando rescatan a Vanessa la describen que ella no tenía ganas de irse. De acuerdo con la investigación, por ella misma no lo hubiera denunciado".
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