Escándalos y tragedia, el signo de la familia y los sucesores de Mandela

Escándalos y tragedia, el signo de la familia y los sucesores de Mandela
El patriarca fue un héroe pero casi todos sus descendientes distan de imitarlo. Y tampoco los líderes políticos.

La jornada de Adam Bhasikile comienza al amanecer, siempre del mismo modo. Ella lleva sus burros hasta el fondo del valle donde el río Mbashe serpentea alrededor de la villa donde vive y recoge el agua que su familia usará para cocinar, lavar y bañarse. Es un ritual que se pierde en el tiempo y que, como ella, repetía la madre de Nelson Mandela, quien tuvo aquí al futuro presidente de Sudáfrica en 1918.

Pero desde hace no mucho, Bhasikile se topa con algo más en su diario camino. Se trata de un extenso complejo con relucientes baños de porcelana, duchas y canillas que brindan agua apenas con un movimiento de la muñeca. El complejo incluye un salón de reuniones, la sala de debate de la tribu y una residencia privada que ocupa el jefe de la villa. No es cualquier jefe. El hombre a cargo se llama Mandla Mandela, y ha sido el nieto favorito de aquel famoso Mandela.

El camión que llena los tanques de agua del Gran Palacio, como llaman aquí a ese complejo de edificios, no se detiene en la casa de Bhasikilie. “El agua no es para nosotros. Es para ellos”, dice la mujer con un gruñido mientras carga los tres burros. “El no es como su abuelo”, remata con enojo.

El conflicto con el jefe Mandla, sintetiza el desagrado que muchos sudafricanos sienten sobre las generaciones que han sucedido a los héroes de la lucha contra el apartheid. La muerte de Mandela el jueves es el final de una larga lista de líderes que coronaron desde la soledad una victoria moral y política que encantó al mundo. Así como ahora el Nobel de la Paz, otros de esos grandes conductores, Oliver Tambo, Walter y Albertina Sisulu o José Slovo, murieron hace años.

Las siguientes generaciones de estos luchadores, no se han esforzado para vivir a la altura de su legado. Thabo Mbeki, el sucesor del presidente Mandela, fue duramente criticado por su resistencia a aceptar métodos científicos para tratar y prevenir el sida, una actitud que multiplicó gravemente los casos de la enfermedad. El actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, ha estado por años bajo diversas investigaciones por corrupción y acusaciones de violación.

Los jóvenes líderes como Julius Malema se fortalecieron entre los desocupados y descontentos, pero sus posiciones radicales acabaron por expulsarlos del partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano. Los descendientes de las familias envueltas en la lucha contra el apartheid como los Mandelas, los tambos y otros, se han apartado de la política.

Mandela ha sido llamado el padre de la nueva Sudáfrica y su prestigio está intacto aún cuando el futuro de su hijo virtual, la “nación del arco iris”, se mantiene incierto. La historia de su familia ha estado marcada por los pasos en falso, la tragedia y la negligencia. Una de las hijas que tuvo con Winnie, Zindzi, es un título permanente en los diarios de chimentos por sus fiestas lujosas y las enormes deudas que enfrenta. La madre, logró evitar la cárcel envuelta en el escándalos por dos homicidios. La otra hija de esa pareja, Zenani, es actualmente embajadora de Sudáfrica en Argentina. Uno de los yernos de Mandela, Isaac Amuah, fue acusado en 2010 de violación. Uno de sus nietos, Zondwa Mandela, fue implicado junto a un sobrino del actual presidente Zuma, en un negociado que vació los bienes de una mina de oro y dejó a 3.000 trabajadores sin salario.

Hay una dura lucha interna que se libra en la familia y que gira alrededor de un fondo fiduciario que el ex presidente dejó a sus descendientes y que ha generado un amargo revoleo de cartas documentos entre sus hijas y un antiguo amigo del líder antirracista.

Mandla Mandela, el nieto mayor, el jefe de la villa, ha estado a su vez en el centro de una batalla pública en los últimos meses con más de una docena de sus familiares sobre el eventual sitio de sepultura definitiva de tres de los hijos de su abuelo y el del propio líder. Ese litigio candente puede derivar en futuras acciones judiciales con riesgo de exhumaciones.

Este nieto ha reclamado para sí el lugar de liderazgo de su abuelo dentro del clan Thembu de los jefes del pueblo Xhosa, al que pertenecía el héroe sudafricano.

Mandela amaba a Mandla, sobre quien sentía un gran orgullo. Pero el nieto preferido respondió esa preferencia de un modo al menos controversial. Ha destruido las ruinas de la cabaña donde nació su abuelo y la reemplazo con una réplica, enfureciendo a los conservacionistas del Museo Nelson Mandela. Entre tanto su divorcio de su primera mujer, Tando, saltó a toda la prensa cuando ella testimonió que Mandla la había violado y engañado. En 2012, protagonizó otro escándalo cuando se negó a reconocer la paternidad de uno de los hijos que tuvo con su segunda esposa, y acusó a sus hermanos de haberlo engendrado.

Pocos aquí creen que el joven Mandela haya seguido alguno de los pasos de su abuelo. “Hay que decir la verdad, Madiba (el apodo tribal de Mandela) unió a la gente”, comentó Noluzile Gamakhuli, una de las residentes de la villa. “Pero Mandla esta muy lejos de las formas en que él hacia las cosas”.

La crítica de los pobladores también gira en torno de los logros finales de aquella lucha. Victoria Msiwa, hoy de 84 años, y cuyo abuelo fue el maestro de Mandela, denuncia que las jóvenes generaciones echaron a perder al país. “Cuando comparo cómo era cuando crecíamos y cómo es hoy debo reconocer que me cuesta hallar diferencias. La gente dice que somos libres, pero no podemos salir a caminar a la noche”. Y señala el parque donde estaba el tractor de la familia que le robaron hace dos años y no pudieron reponerlo. “Fíjese, en pleno campo tenemos que tener rejas para evitar los ladrones. Los analistas dirán si esto es mejor. Yo estoy vieja y cansada”.

Comentá la nota