Escándalos sexuales y lavado de dinero para ponerle fin a un Papa

Escándalos sexuales y lavado de dinero para ponerle fin a un Papa

Qué revela el dossier de trescientas páginas que fue encargado por Benedicto XVI y provocó su salida. El chantaje y las presiones dentro del Vaticano. Las oscuras cuentas del banco. El peso del “lobby gay”.

Por Angela Nocioni desde El Vaticano

Cónclave católico. Los cardenales se reúnen durante una ceremonia religiosa este año en el Vaticano. Volverán a encontrarse en medio de las denuncias de corrupción y chantaje que obligaron a Benedicto XVI a renunciar en una decisión sorpresiva.

“¿Usted se enteró de que los cajeros automáticos del Vaticano están fuera de servicio durante varias semanas?”, preguntó un viejo cardenal a Concita De Gregorio, periodista del diario italiano La Repubblica. “Bueno, puede parecer algo sin importancia, pero entre las razones por las cuales los cajeros dejaron de funcionar hay algunas que determinaron la renuncia del Papa”, concluyó el alto prelado, con un dejo de misterio .

Desde hace meses, en el Vaticano circula un dossier secreto de trescientas páginas donde se describe una guerra feroz, con informaciones sobre relaciones sexuales y transferencias de dinero, entre diferentes representantes del poder de la Curia romana. El informe está en las manos de Joseph Ratzinger, por ahora. Solamente, por ahora.

El explosivo informe retrata las conexiones del banco vaticano y un lobby transversal gay capaz de influir en decisiones políticas y en movimientos de cuentas bancarias. Cardenales que hablan para proteger al Papa. Otros que callan, también para protegerlo. Chantajes, relaciones inconfesables y mucho, muchísimo dinero. No falta nada en el último capítulo del drama que tiene al mundo pendiente de los misteriosos susurros que se oyen bajo la Capilla Sixtina, donde en pocos días se realizará el cónclave más tenso de la historia.

El dossier, de acuerdo a la investigación que reveló la prensa italiana esta semana, retrata una situación infernal dentro de la Iglesia. Centenares de entrevistas a prelados de todo el mundo, cada uno con su nombre y apellido, componen el escalofriante cuadro general.

Según informaciones encontradas en la Curia por Giacomo Galeazzi, periodista de la Stampa de Turín, el contenido misterioso y explosivo será distribuido entre los 117 cardenales llamados a elegir el nuevo Papa. Ese documento contiene información que podría quemar a algún papable. Un influyente cardenal que por muchos años trabajó en las finanzas vaticanas releyó el mensaje cifrado de Benedicto XVI, con una amenaza encubierta: “En el Angelus del domingo faltaban sólo los nombres y apellidos. El acto de acusación hacia la estructura de poder que corrompe la Iglesia fue muy nítido”.

El dossier es el producto del trabajo de investigación que el mismo Ratzinger ordenó a tres cardenales: Julian Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi. La búsqueda de información por parte de los tres enviados del Papa empezó tras el escándalo desatado por el VatiLeaks. Y fue otra revolución. La Curia negó que en el informe se detallen chantajes sexuales. Los rumores de pasillo vaticano, por el contrario, lo confirman.

“No es un secreto que los homosexuales acá adentro tienen un lobby muy poderoso”, le dijo a PERFIL un viejo prelado, considerado en el Vaticano como un progresista. “Son un lobby transversal que cruza las fronteras y las pertenencias a las diferentes familias de poderes”, agregó. ¿Es posible que en el dossier haya nombres? El informante sonríe y concluye la conversación con una mirada hacia el cielo.

“La estructura del pecado” que relata el dossier de los tres cardenales es el Instituto para las Obras de la Religión (IOR), el banco vaticano. El 1º de enero de este año los cajeros automáticos de su red dejaron de funcionar porque fueron bloqueadas por el Banco de Italia, el banco central italiano. El problema es que el IOR no respeta las leyes antilavado de dinero.

Desde 2011, existe una comisión vaticana para ordenar las cuentas del banco que ocupa el centro de escándalos desde hace siglos. No sirvió para mucho: el organismo que debía fiscalizar fue vaciada de poder. ¿Por quién? Por el secretario de Estado Tarcisio Bertone: el control sobre todas las cuentas vaticanas pertenece al secretario de Estado vaticano.

Cuando Gotti Tedeschi, una de las personas que tuvieron que colaborar con el ordenamiento del banco, fue interrogado por los jueces italianos, dijo que no pudo tener acceso a las cuentas del banco porque son secretas. Tras esa confesión, la prensa italiana especuló con que hasta “Osama bin Laden podría haber tenido dinero en el Vaticano”.

Sólo institutos religiosos o ciudadanos vaticanos tienen el derecho de abrir una cuenta en el IOR. Se trata de 25 mil titulares posibles, pero cada uno de ellos puede delegar a quien quiera para operar en su cuenta. No existe un límite en el número de delegados y, sobre todo, no hay obligación de registrarlos. Que este banco sea el más misterioso del mundo no es noticia.

Pero si a pocos días del nuevo cónclave papal saltaran los detalles de una contrainvestigación ordenada por el mismo Papa sobre su banco, explotaría una bomba. La bomba, por lo visto, está a punto de estallar.

Excomulgarán a cardenales twitteros

El Vaticano advirtió a todos los que participen en la elección del nuevo Papa de que serán expulsados de la Iglesia católica si filtran datos por la red social durante la votación.

Las leyes sobre la elección de un Papa prevén la excomunión para los cardenales que, participando en el Cónclave, difundan información confidencial a través de Twitter o se comuniquen con extraños por cualquier otro medio.

El secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos del Vaticano, Juan Ignacio Arrieta, explicó que la normativa establece “graves sanciones” a quienes filtren datos sobre las votaciones en la Capilla Sixtina.

“En todo caso los cardenales no podrán entrar al Cónclave con el teléfono celular, que sería confiscado”, señaló el clérigo, quien calificó de “pesadas” las sanciones que podrían aplicarse.

Comentá la nota