Un escándalo de coimas golpea otra vez en las puertas de Berlusconi

Un colaborador clave aparece en una red que controlaba las concesiones públicas.
El premier conservador Silvio Berlusconi está a punto de perder a uno de los principales puntales de su gobierno, el secretario de Estado Guido Bertolaso, responsable de la Protección Civil, lo que representa un duro golpe para il Cavaliere. La causa es un formidable escándalo de corrupción por cientos de millones de euros que ha estallado en estos días y que puede tener graves consecuencias políticas.

La justicia de Florencia, que investiga el caso ha descubierto un vasto "Comité de Negocios" que controlaba muchos contratos de concesiones públicas, saltándose los controles y los concursos gracias a la complicidad de altos funcionarios del Estado que eran colaboradores de Bertolaso. Hay 28 investigados, una parte de los cuales está en prisión.

Berlusconi dijo que el funcionario, es seguramente inocente y acusó a los magistrados de "persecución". "Deben avergonzarse", afirmó. Bertolaso grita su inocencia pero luce muy golpeado. Las acusaciones se apoyan en numerosas pruebas que incluyen interceptaciones telefónicas y que extienden el escándalo a fiestas con sexo que organizaban los empresarios que corrían detrás de Bertolaso y su inmenso poder para obtener favores. En las investigaciones aparece un cura que "adelantaba" dinero para untar a los corrompidos, algunos personajes de la mafia, masajeadoras y bailarinas brasileñas.

Apenas estalló el escándalo Bertolaso puso sus cargos a disposición de Berlusconi, quién se negó a privarse de uno de sus colaboradores más preciosos. Ayer, dos mil voluntarios de la protección civil ovacionaron a su líder y le reiteraron su solidaridad. Bertolaso no estaba y ya admitió en una entrevista que "tal vez hice mal en confiarme de algunos" personajes. También dijo que "no estoy sereno" y se le nota en el rostro desconcertado.

Ayer hubo interrogatorios en la cárcel de los principales imputados. El más importante es el presidente del ente nacional de los Trabajos Públicos, Angelo Balducci, un "zar" de los contratos de las obras más importantes.

Balducci es un gran personaje: el Vaticano lo promovió a Gentilhombre de Su Santidad, un cargo honorífico que le permite escoltar vestido de frac a las personalidades que visitan al Papa, tras la participación de Balducci en los trabajos multimillonarios que se hicieron en Roma por el Jubileo del Año 2000.

Balducci, estrecho colaborador de Bertolaso, sería uno de los coimeados sobre todo en las obras en la isla Maddalena de Cerdeña para la reunión cumbre del Grupo de los Ocho, el G8, los grandes países industrializados. El encuentro debía realizarse en abril, pero sobrevino el terremoto en la ciudad de L'Aquila (con 300 muertos y daños enormes) y Berlusconi convirtió la reconstrucción en espejo de su gobierno. El premier decidió que el G8 se reuniera en L'Aquila y así fuera. En Cerdeña fueron paralizadas las obras cuando se llevaban gastados 327 millones de euros.

Además de Balducci en la cárcel fue interrogado el ingeniero Mauro Della Giovanpaola, su jefe operativo en las grandes obras. Giovanpaola también dio explicaciones y dijo que se trata de un equívoco. El que no quiso abrir la boca fue el empresario de 39 años Diego Anemone, que ha ganado concesiones por cientos de millones y que esta acusado de pagar por las festicholas con chicas brasileñas en homenaje a Bertolaso.

El jefe de Protección Civil niega haber recibido favores sexuales, pero su situación es mala. El líder opositor Pierluigi Bersani, dijo que "es mejor que Bertolaso se de cuenta que no puede seguir o tendremos que pedirle la renuncia. La situación es intolerable". El escándalo esta apareado con los poderes que Berlusconi le ha dado incluyendo un decreto aún no aprobado que convierte a la Protección Civil italiana en una sociedad civil por acciones, con poderes que hasta en el mismo partido del premier creen que son excesivos.

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