Padres, niños y jóvenes son atónitos testigos de una situación poco feliz y sin solución a la vista. Tres semanas de inactividad en los establecimientos educativos públicos, además de provocar un severo perjuicio a quienes son el futuro de la provincia, no hicieron más que abrir una brecha cada vez más amplia entre las posiciones asumidas por los gremios docentes y el Ejecutivo.
En la semana que pasó, abundaron los llamados a la reflexión, direccionados a tocar las fibras más sensibles de quienes tienen responsabilidades compartidas en este conflicto que paraliza la educación jujeña. Desde ya, oportunos mensajes, algunos sólidamente sustendados como el del gobernador Walter Barrionuevo en la sede del PJ, y otros sin contenidos, vacíos. Claro está (y lamentablemente), también se escucharon en el mismo PJ otras intervenciones innecesarias, que plantearon un nuevo escollo en la de por si difícil negociación con los gremios, enervando los ánimos al abordar temerariamente el pago o no de los días caídos. Desde ya un tema que en su momento deberá ser discutido, pero no ahora cuando el foco del diferendo es otro.
Los funcionarios competentes en el tema tendrán esta semana que renovar su empuje y acudir, una vez más, a los despachos de la Casa Rosada en busca del necesario financiamiento, con la esperanza de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner deje de lado por un momento la compleja situación política que intenta desenmarañar en el Congreso con sus "carmelitas descalzas" y (como ocurriera en otras tantas oportunidades) pose su atención en nuestra provincia y sus necesidades más urgentes. Deben entender los mandatarios nacionales que para nuestra provincia no hay otra salida que no sea la asistencia ininterrumplida para paliar el déficit y superar conflictos de orden salarial.
La solución de fondo al problema es descomprimir el gasto público, a partir del fomento de la actividad privada con el resposicionamiento de los diversos sectores que integran el aparato económico local, pero pensar en ello es casi utópico cuando las papas queman por las exigencias docentes y el naciente reclamo de los profesionales de la administración pública.
No queda mucho por pensar, aún con obstáculos el camino a transitar conduce hacia el financiamiento que pueda aportar la Nación, ya que es improbable que algún organismo de crédito se interese en operar con una provincia al límite. Basta repasar algunos números para entenderlo: Según la información actualizada suministrada por el ministro de Hacienda, Hugo Tobchi, Jujuy necesita financiamiento de aproximadamente 800 millones de pesos, una cifra que refleja con absoluta fidelidad la delicada situación fiscal que atraviesa la provincia. Por otra parte, se experimenta la necesida de más de contar con 20 millones de pesos mensuales para el giro normal y corriente para el sector público. A ello se sumaría otros 30 millones de pesos para hacer frente a la erogación que representaría la última propuesta salarial efectuada por el gobierno a los gremios docentes.
Simultáneamente al diálogo superador que desde la Casa de Gobierno se procura encausar con Adep y Cedems (intentos que deberían ser acompañados por el dictado de clases), en otros ámbitos políticos también se suceden febriles negociaciones por un botín que poco y nada interesa al jujeño apremiado por múltiples y viejas necesidades.
Es que la Legislatura se encuentra a horas de celebrar su sesión perparatoria (hoy a las 18) para confirmar autoridades parlamentarias y de bloque, oportunidad en la cual también debería ser definida la distribución de comisiones permanentes y sus respectivas presidencias. Algo que difícilmente pueda lograrse en breve y que, tal vez, se materialice luego de que el gobernador Barrionuevo abra el período de sesiones ordinarias, en ceremonia prevista para el 5 de abril a las 18.
Por lo pronto, un acuerdo entre las fuerzas políticas con representación legislativa es inviable, porque las apetencias, intereses y diferencias son significativas. Las comisiones de Asuntos Institucionales, de Legislación General y de Finanzas aparecen como las más deseadas por su importancia estratégica en la función parlamentaria y ejecutiva. Parece que nada impedirá que el bloque radica vaya por una de ellas, con preferencia por Legislación General. Habrá que ver el grado de permeabilidad del justicialismo a tal pretención. Por otra parte, el Frente Primero Jujuy hará valer sus números y reclamará no menos de dos comisiones.
Entre el conflicto docente y el reparto de espacios en la Legislatura, se encausará el interés del arco político jujeño en los útlimos diez días de marzo y el otoño despuntando.


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