De escasez y sentimientos

Como si fuera poco, a las históricas carencias desde los tiempos de la fundación, los habitantes de estas tierras deben enfrentar ahora un fenómeno que genera, entre otras cosas, bronca e impotencia.
Cuenta la historia -no oficial-, que ya por aquellos tiempos de la fundación, don Ramírez de Velasco observó que estas tierras carecían de todo tipo de riquezas y que, como tales, debían ser encomendadas a todos los santos para que en la posteridad, quienes tuvieran la dicha de pisar estos terruños, no vieran trasformados sus sueños en verdaderas pesadillas. Y que la dicha, no termine convirtiéndose en una desgracia. Fue por eso, según cuentan, que Velasco acudió a la providencia y dio en llamar a estos pagos Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja.

Tal parece ser que desde aquellos remotos tiempos, el habitante de estas tierras supo crecer y desarrollarse de la manera que pudo y no de la manera en que hubiera querido, acotado a un territorio en el que las carencias de elementos vitales -como el agua, por ejemplo-, marcaron hasta su idiosincrasia, pero también y al mismo tiempo le curtieron el lomo de manera tal que pudiera tolerarlo casi todo. Y aún en la peor de las situaciones, templada y agiornada a partir de las modernidades que nos asisten, el riojano desarrolló un sentimiento de amor pasional por su tierra que prácticamente le impide alejarse de ella y, cuando lo hace, la llora como a una verdadera pérdida, menguada a través de la elevación de todas las plegarias a todos los santos. Sí, a todos, sin excepción ni distinciones. Cuestión de fe, que le dicen.

No obstante, y a esta altura de los acontecimientos, no deja de ser llamativa la casi pasividad con la que los riojanos soportan algunas cuestiones que, como tales, no deberían ser resueltas mediante oraciones.

La Rioja asistió, durante los últimos días, a un fenómeno que modificó absolutamente todos los paisajes urbanos. Una nueva escasez, aunque no inédita, despertó otros tantos nuevos sentimientos que podrían resumirse, tal vez, en dos: bronca e impotencia. Y no es para menos. Son estos los sentimientos que masticaban los miles y miles de automovilistas y motociclistas que durante interminables horas tuvieron que aguardar -y algunos aguardan aún- para poder cargar un poco de combustible, tornando las calles de la Ciudad en un caos irreparable, sobre todo por la manifiesta inoperancia de quienes deben velar por el orden del tránsito y no lo hacen. Otro llamado de atención para el municipio de la Capital, que cada vez que es llamado a actuar, brilla por su ausencia.

El desborde, se sabe, sólo puede generar más desborde y desnudar, al mismo tiempo, el concierto de improvisaciones digno de cualquier magno teatro, aunque lejos, muy lejos del merecido aplauso. Y si bien, como algunos señalaron, hubo mucho de paranoia entre quienes intentaban acceder -con todo derecho- a un elemento de primera necesidad, no menos cierto fue que esa paranoia estuvo bien alimentada por quienes improvisan explicaciones que más que aclarar, oscurecen. En definitiva, por quienes se dedican a arrojar más leña -o nafta, dado el caso- al fuego.

Entonces, mientras otras provincias en igual situación recurrían hasta a la justicia para lograr una solución inmediata, aquí, algunos funcionarios que en definitiva son los mismos de siempre, recurrían a los santos. Y es que las explicaciones que intentaban esbozar ante el problema -todas contradictorias en sí mismas- requerían de algo más que fe para poder creerlas. Y el riojano, se sabe, es creyente, pero tampoco es para tanto.

Si algo caracteriza al ministro de Infraestructura Javier Tineo es su devoción inquebrantable por intentar minimizar siempre todo problema que comienza a asomarse, al punto tal que prácticamente, para él, ya no existe. Ocurrió hace algún tiempo con el conflicto energético entre La Rioja y Catamarca -aún no resuelto-; ocurrió luego con la nacionalización de la Revisión Técnica Obligatoria -aún sin solución-; ocurre ahora también con la a todas luces evidente falta de combustibles, que tiene como trasfondo mucho más que un incremento en el parque automotor.

La verborragia de Tineo, quien por lo general afirma primero una cosa y luego otra completamente opuesta, le juega una mala pasada y termina exponiéndolo, al poco tiempo, ante una realidad que no se puede esconder debajo de la alfombra y que, mal que le pese, lo ridiculiza.

Poco le importa a la gente -en rigor de verdad- el ya trillado tema de los cupos y si ese cupo se incrementa para las naftas premiun, en definitiva, las que menos se consumen en La Rioja. Poco menos le importa al productor chileciteño -por citar un claro ejemplo-, cuando se enfrenta a una carencia que pone en juego, nada más y nada menos que su producción. Ni que hablar de quienes aguardan durante meses la llegada del turismo a La Rioja y de pronto se encuentran con un escenario lapidario. Y que decir de los que ven resentidos la distribución de alimentos o medicamentos, al igual que el normal funcionamiento de ambulancias, los servicios de seguridad, el transporte público de pasajeros.

El riojano, más allá de su templada pasividad, requiere de menos palabras y de más soluciones. Y que los funcionarios que deben bregar por el bienestar de todos, en todos los sentidos, resuelvan por si solos, en lugar de esperar la bajada de línea del gobernador Beder Herrera, sobre quien parece que deben recaer todos y cada uno de los problemas. Los riojanos, gente de buenos sentimientos -más allá de la lógica impotencia y bronca-, necesitan un poco más de sensatez y un poco menos de escasez. Pero, según queda reflejado, la sensatez es otro bien de primera necesidad del que carecen, especialmente, algunos funcionarios.

A la estratósfera

En la semana que pasó, y afortunadamente al margen de la crisis de los combustibles, La Rioja vivió un hito en su historia con el lanzamiento del cohete Gradicom II, desde el Centro de Ensayo y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados, ubicado en Chamical. El último en su tipo fue lanzado en 1981, cuando desde la misma base despegó el Tauro T-09. El hecho fue altamente valorado tanto a nivel provincial como nacional y hasta la presidenta Cristina Fernández de Kirchner reservó algún párrafo elogioso para el hecho que tuvo a La Rioja como epicentro. El acontecimiento, tuvo además múltiples lecturas y, como no podía ser de otra manera, no faltó la visión política, trasladada a los tiempos que se viven, con las elecciones primarias a la vuelta de la esquina.

Y es que algunos suponen que en poco tiempo más emprenderán un viaje en cohete a las estrellas cuando, en realidad, podría tratarse de un viaje a la estratósfera, del que rara vez hay regreso.

Candidatos a senadores y diputados por igual -ya sea que vayan por el oficialismo o por la supuesta oposición- hacen fila para subirse al cohete que los lleve sin escalas a la elite de la política nacional, mientras el gobernador Beder Herrera urde una trama que no se limita al octubre que se aproxima, sino que comienza a apuntar hacia 2015. Y para ello, hay que ir despejando el terreno.

Es así que hoy se puede ver que la jugada bederista, en la que es protagonista central el ex presidente Carlos Saúl Menem comienza a tomar forma y más de uno/a ya se puso nervioso. Por eso, desde el lunismo comenzaron a fustigar al también ex gobernador riojano, al que cuestionan por encabezar un proyecto que, según afirman, ya está caduco, pertenece a otra época, otro tiempo.

Desde el sector de la vicegobernadora entienden que la senaduría está casi asegurada, pero el carisma del último caudillo riojano y su capacidad política de negociación -que lo estaría acercando a toda la dirigencia, especialmente del interior-, comienza a hacerles sombra.

Y una derrota a manos del menemismo, calaría profundo en los ánimos K, a quien los Luna pretenden entregar el triunfo como ofrenda.

¿Y si eso no ocurriera? Pierde la lista de Beder Herrera, es cierto, pero el gobernador también gana, en virtud de que sería el propio Carlos Menem quien le entregaría en bandeja la cabeza lunista, sector que -es sabido-, tiene fuertes aspiraciones de cara al 2015.

Igual situación se presenta en relación al quintelismo, donde la hermana del intendente capitalino Ricardo Quintela ve peligrar su ingreso a la Cámara de Diputados, luego de haber resignado también sus aspiraciones a retener una senaduría.

Con Teresita Quintela fuera de escena, el quintelismo no sólo pierde una representante a nivel nacional, sino que sufriría un duro revés del que difícilmente pueda recuperarse. Pero aún en el caso de un supuesto viaje a las estrellas, la caída de varios escalones sería imposible de ocultar.

Otro que se quiere subir al Gradicom II es el anteriormente mencionado Javier Tineo. Las chances del actual ministro son reales, en virtud que encabeza la lista del oficialismo en el estamento de diputados, y el funcionario -si es que no se queda sin combustible a mitad de camino- ya se frota las manos. Lo mismo que comenzaron a hacer los más acérrimos detractores de Tineo -que no son pocos- y empiezan a ver positivamente esta posibilidad a la que evalúan como una de las mejores jugadas del oficialismo para sacarlo, al fin, del centro de la escena.

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