Miles de santiagueños peregrinan todos los días en busca de un litro de combustible. Ayer, las protagonistas fueron las motos. “La incertidumbre acelera el consumo y agrava el faltante”, dice la Cámara de Expendedores.
Ayer, durante prácticamente todo el día, los nombres y los rostros cambian en forma permanente, pero la sensación es la misma: malestar. Es que en las pocas estaciones de servicio que tienen producto, cientos hacen larguísimas colas -que llegan a durar hasta tres horas- para cargar combustible en sus vehículos y en bidones hasta la cantidad que se les permita.
Sin embargo, en la mayoría de los casos se mantienen la venta por cupos, con el objetivo de distribuir en la mayor cantidad de clientes posible. En autos llega a 100 ó 150 pesos, en motos desde apenas $ 10 y, si se tiene suerte, hasta 30 pesos por unidad, mientras que a los camiones se le venden 50 litros como para que lleguen hasta otra estación de servicio.
Oscar Álvarez se dedica a realizar trámites, por lo que recorre más de 60 kilómetros diarios en su moto. Está esperando su turno desde hace más de una hora y se siente totalmente perjudicado por la situación. “Es una vergüenza esta situación. Se pierden dos o tres horas para poner nafta y si cargan 20 pesos son apenas 4 litros, que alcanza para andar apenas dos días”, resumió.
Y los nombres y las profesiones cambian, pero el problema afecta a todos por igual: Jorge, que es docente en Fernández, se ve claramente perjudicado. “A diario tengo que recorrer casi 100 kilómetros para ahorrarme el traslado en combi, por lo que si no consigo combustible, termino gastando mucho más”.
Ramón Saavedra, a su vez, vive en el barrio Aeropuerto y a diario debe trasladarse en su moto a su trabajo, que está en Independencia y Solís. “Debo recorrer 40 kilómetros diarios, así que si se carga nafta no es por capricho, sino porque es una necesidad”.
Federico Robles y Gastón Toloza son estudiantes y, con bidón en mano, también tienen problemas de traslado porque no consiguen el combustible que necesitan. “Creo que nafta hay, se me hace que las petroleras no quieren vender, tal vez para subir más el precio”.
Y respecto del precio y ante una consulta de EL LIBERAL, todos coincidieron en que estarían dispuestos a pagar una suma más alta por el litro, siempre y cuando hubiera disponibilidad sin límites para consumir.
En ese sentido, la petrolera Shell realizó un ajuste del 1% en el valor del litro de nafta premium, la que llevó desde $ 5,997 hasta $ 6,049. En los últimos tres meses los combustibles ya llevan un incremento en el precio de más del 15% promedio, con picos del 20% (tal es el caso de la ultra de Petrobrás, que subió desde $ 5,199 que costaba en marzo hasta $ 6,229 en la actualidad).
Desde la Cámara de Expendedores de Combustibles de Santiago del Estero se informó que se hacen continuas consultas a las petroleras sobre la posibilidad de nuevos incrementos de precios, en donde la respuesta es “por ahora no”. Sin embargo, se especula que de mantenerse esta situación y las empresas se vean en la obligación de importar combustible –a un precio mucho más alto, ya que en la Argentina los valores actuales están subsidiados-, las subas continuarán.
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